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Opinión

El chantaje moral en los acuerdos de Piñera

El chantaje moral en los acuerdos de Piñera El chantaje moral en los acuerdos de Piñera

"No hay que dejarse encantar por una jugada política sumamente antigua y autoritaria. Sí, porque lo que está haciendo Piñera, quien no tiene mayoría parlamentaria en el Congreso, es autoritarismo puro".

Francisco Méndez

Por


Periodista, columnista.

Comenzó el chantaje moral. Tanto el gobierno como los medios que tratan de esconder sus coincidencias ideológicas con este, han desplegado toda una propaganda en pro de unos acuerdos de los que nadie conoce realmente su contenido. Ya que cuando uno comete el pecado de preguntar en qué consiste lo que se debe acordar, entonces comienza un discurso que señala que, quienes osamos en plantearnos interrogantes, no estamos con “los niños”.

Sí, porque Piñera ha hablado hasta el cansancio del “acuerdo por la infancia”, poniendo énfasis en que esto no es un asunto ideológico, cuando claramente lo es. Administrar un servicio de menores solamente desde el Estado o desde un Estado que delega a privados, son visiones ideológicas de lo que se debe hacer y cómo. Es por esto que parece de suma importancia sentarse y poner en duda esta lo que parecen ser objetivos tan claros.

Pero primero hay que oponerse al clima de “consenso” que ha planteado Piñera. ¿Por qué? Pues porque en este abunda una retórica mal escrita que pretende emular los años noventa, sin reparar en que la política tiene contextos. Por lo que comenzar un relato “transicional” cuando llevamos casi treinta años de democracia-y sobre todo cuando esa transición ha sido quizás uno de los peores fiascos democráticos de nuestra historia reciente- es creer que hay una parte de la población más estúpida de lo que realmente es.

Esta lógica es quizás uno de los grandes instrumentos para despolitizar a una ciudadanía que se emociona con frases bonitas. Centrar su agenda en “los niños” es una manera de construir una linda caricatura de la niñez, para que así no nos detengamos en el hecho de que son también personas que han sido dejadas de lado desde el día en que nacieron por un sistema político y económico que se ha instalado en nuestras cabezas como el único viable para poder sobrevivir.

Pero no solamente este es el tema en discusión, también hay otro muy importante como es el de La Araucanía. En este el gobierno también ha planteado un gran acuerdo sin siquiera comenzar un debate sobre las reformas que ha pensado en hacerle a la Ley Antiterrorista. ¿Son estas ideológicas? Claramente que sí, porque enfatizan la visión del Estado solamente como una estructura policial, dejando de lado la gran pregunta sobre cómo puede resolverse políticamente el conflicto.

Por estas razones es que hay que evitar caer en lo fácil. No hay que dejarse encantar por una jugada política sumamente antigua y autoritaria. Sí, porque lo que está haciendo Piñera, quien no tiene mayoría parlamentaria en el Congreso, es autoritarismo puro. Es ponerse del lado del bien, para así obligar a los partidos opositores a asentir a sus propuestas legislativas con la excusa de que estas apuntan a un “bien superior” que traspasa ideas políticas y discusiones mundanas. Cuando lo cierto es que no es más que una añeja estrategia para doblegar al adversario.

¿Qué le queda hacer al Presidente si es que la oposición se niega a caer en su jueguito de los consensos? Simple, gobernar como todo mandatario en democracia. Discutir sus proyectos sin caer en el chantaje moral y emocional en que ha incurrido en estos últimos días. Porque así no se ejerce el poder presidencial democráticamente.

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