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Opinión

El gran perdón a Daniela Vega

El gran perdón a Daniela Vega El gran perdón a Daniela Vega

Al día siguiente del triunfo chileno en Hollywood, el MOVILH y la Fundación Iguales no han perdido la oportunidad de presionar nuevamente al gobierno saliente con la Ley de Identidad de Género, respecto a la modificación de documentos legales para las personas transexuales.

Alexis Ceballos

Por


Empresario, Ignaciano y Militante PDC

El pasado domingo, como pocas veces antes visto, miles de chilenos estaban pendientes de la pantalla de sus televisores. Los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood prometían a Chile una noche de emociones. Primero con la confirmación de la actriz Daniela Vega como presentadora de la ceremonia, primera transexual en los noventa años de historia de los Oscars en subirse al mítico escenario. Demasiado acostumbrados a la irrelevancia de lo nuestro en el campo de las artes internacionales de todo tipo, aquello era un suceso. A su vez, todo Chile esperaba más. Desde los especialistas del The New York Times hasta casas privadas de apuestas daban como ganadora a “Una Mujer Fantástica” desde ya hacía bastante. Iba a paso robusto la opera prima del director Sebastián Lelio, detrás con el brazo financiero de la factoría de los hermanos Larraín, a estas alturas convertidos en verdaderos fabricantes de éxitos comerciales cinematográficos, tanto en el país como en la meca del cine mundial.

Y así fue como ese domingo de verano la nonagenaria actriz portorriqueña Rita Moreno anunciaba al mundo el segundo Oscar para Chile en toda su historia, ante la explosión de júbilo de miles de chilenos, sumado a otro tanto de miles de latinoamericanos y la comunidad gay y transgénero del mundo al completo. Tras el veredicto del jurado bastó cuestión de minutos para que Daniela Vega estuviera mencionado en los medios de comunicación de literalmente, el planeta entero. Desde Michelle Bachelet hasta Sebastián Piñera, pasando por prácticamente todos los políticos de la ya casi extinta Nueva Mayoría, varios del conglomerado Chile Vamos y toda la farándula local se volcaron a las redes digitales a expresar sus felicitaciones a Vega, Lelio y los hermanos Larraín.

Evidentemente, el triunfo de Chile en la gala de los Oscars reabrió de forma inmediata el debate sobre la Ley de Identidad de Género, ingresada al parlamento el año 2013, actualmente en tercer trámite legislativo en la Comisión de Derechos Humanos del Senado. Dicho proyecto tiene el carácter de suma urgencia desde diciembre del año pasado por parte del gobierno, cuya legislación caerá bajo la responsabilidad del recién electo presidente Sebastián Piñera. El tema ha abierto un debate intenso al interior de Chile Vamos, donde algunos personeros como la actual presidenta de la UDI Jacqueline Van Rysselberghe se opone directamente y que significará una prueba de fuego respecto al compromiso con los derechos humanos y ciudadanos para el próximo mandatario.

Al día siguiente del triunfo chileno en Hollywood, el MOVILH y la Fundación Iguales no han perdido la oportunidad de presionar nuevamente al gobierno saliente con la Ley de Identidad de Género, respecto a la modificación de documentos legales para las personas transexuales.

Mientras tanto, las felicitaciones y el júbilo continúan en torno a la cinta de Lelio y el protagonismo estelar de Vega. Sin embargo, no he tenido aún la posibilidad de leer en ninguna parte ningún perdón a Daniela… El triunfalismo del galardón cinematográfico debería haber derivado de forma automática a un perdón sumamente humilde no solamente a esta nueva estrella de Hollywood, sino a todos los ciudadanos chilenos que como ella, han tenido que sufrir toda clase de humillaciones. ¿Debes ser humillado de forma natural tan solo al pretender salir del país?… por como ella misma explicaba, ¿Tiene que resultar una humillación aparecer en tu pasaporte o documento de identidad con un nombre que no te representa ni en tu ser, ni en tu aspecto ni en tu diario vivir?… ¿Cómo es posible que esta mujer, a quien todo el mundo, literalmente, hoy engrandece por su galardón y talento salga a representar a nuestro país, a nuestro cine que es una industria, a nuestras artes y nuestra cultura teniendo que pasar por una humillación semejante en su propio país?

Las crónicas de los principales periódicos internacionales que cuentan la biografía de nuestra intérprete más internacional, son enfáticas en señalar el camino tremendamente doloroso por el que ha tenido que pasar, sin poder tener un derecho tan básico como encontrar trabajo… ¿solamente por ser transgénero? Y me resulta fundamental preguntarme en qué clase de lugar vivimos. Me pregunto no por qué aún no hemos legislado una ley de Identidad de Género, sino ¿cómo llegamos a esta discusión recién ahora, en el año 2018? España nos lleva once años adelantados, país donde viví durante 6 años y donde vi ese cambio consustancial para sus ciudadanos. Nueva Zelandia o nuestros propios vecinos, la misma Argentina, nos llevan ambos 6 años… y no puede ser. El triunfo de Daniela Vega debe no solo hacer que nos alegremos, sino también hacer que se nos caiga la cara de vergüenza, en especial a nuestros parlamentarios, de ambas cámaras y de todos los partidos por igual. Ella, como las miles de personas transgénero en nuestro país, se merecen de parte de todos nosotros un gran perdón, porque no merecían ese trato, ni mucho menos esa humillación, por parte de nadie y menos del Estado y las Instituciones. En nombre propio, como hombre, como chileno y como ciudadano, le pido a Daniela Vega y a todos mis compatriotas, un gran perdón.

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