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Opinión

El humor mata

El humor mata El humor mata

"Las bromas jamás son sólo bromas, aunque la “picardía del chileno” nos insista en que “son sólo tallas”".

Camila Mella

Por


Socióloga (Universidad de Chile). Candidata a Doctora en Política Social (Universidad de Oxford). Directora de contenidos de La Rebelión del Cuerpo.

Cuando una dama dice que ‘no’ quiere decir ‘tal vez’, cuando dice ‘tal vez’ quiere decir que ‘sí’, y cuando dice que ‘sí’ no es una dama”. “Hagamos un juego: Las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y nosotros, los hombres, nos tiramos encima y nos hacemos los vivos”. “¿Qué tiene más: medallas o pololas?, ¿Y qué preferiría tener más?”. “Tan linda que se ve y tan dura que es”. ¿Reconoce alguna de estas bromas?, ¿Le causaron gracia?

Si bien las cuatro citas anteriores fueron dichas por el Presidente Sebastián Piñera, aclaro que esta columna no es un texto sobre él. Siendo hoy 14 de septiembre, cuando se conmemora el Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios, creo que son ejemplos ilustrativos de algo mucho más profundo que “sólo salidas de libreto”: porque entre broma y broma, el machismo asoma, dicen por ahí, ¿Por qué?

Según Hannah Gadsby, en su aclamada Nanette, una broma es graciosa porque genera una situación de tensión que se la comediante se preocupa de distender, liberar. Dicha tensión, a su vez, se produce porque el humor debe generar y resolver una agresión de modo sorpresivo. Sin embargo, en cuanto genera tensión, el humor es manipulador. Para Henri Bergson, una broma sólo hace reír cuando cumple con una experiencia personal o actitud social compartida frente a la cual somos indiferentes o, en sus palabras, “insensibles” e “inconscientes”. Pierre Bourdieu añadiría que el humor reproduce los esquemas mentales establecidos por la cultura hegemónica, la cual es dominada por lo masculino. Entonces, una broma sólo es graciosa, cuando apela a esa cultura hegemónica compartida cuyas dinámicas nos son inconscientemente conocidas, es decir, naturalizadas, “sentido común”.

Debido a lo anterior es que las bromas jamás son sólo bromas, aunque la “picardía del chileno” nos insista en que “son sólo tallas”. Las bromas son bromas porque se sustentan en un juego de poder, es decir, necesitan de víctimas y victimarios. ¿A quiénes la “picardía del chileno” pone en primera línea? A las mujeres, ya como suegras, esposas, pololas, embarazadas, prostitutas, menstruantes, trans, inmigrantes, o, incluso, como la Presidenta de la República.

Las bromas no son “sólo tallas”: son un tipo violencia simbólica que, a su vez, sirven para justificar e invisibilizar otras expresiones de la violencia de género. No olvidemos que vivimos en una región donde, según ONU Mujeres, mueren 60 mil mujeres al año en manos de un hombre y en donde se ubican 14 (de los 25) países con más femicidios en el mundo. No olvidemos, tampoco, que vivimos en donde ya han ocurrido 38 femicidios este año, según datos de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.

Esperemos que el sentido común que sustenta el humor sexista sea, cada vez, el menos común de los sentidos. Recordemos que el humor, junto a la palabra, cuando no da vida, mata. Literalmente.

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