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Opinión

El llamado de la ciudadanía

El llamado de la ciudadanía El llamado de la ciudadanía

"Lejos de buscar disminuir los indicadores de delincuencia en los lugares donde trabajamos, nuestro objetivo es aumentar la confianza entre vecinos, la sociabilidad y la satisfacción por vivir donde vivimos".

Javier Morales

Por


Director Ejecutivo Fundación Junto al Barrio

“Vuelve temprano”, “no te vayas por ahí”, “no te vayas sola”, “avísame cuando llegues”. En tiempos donde alimentar el miedo tiene efectos en la popularidad, donde pareciera que la prioridad para sentirnos libres de vivir en paz está en el control preventivo a menores de edad y la estigmatización a migrantes pobres de tez oscura, cabe hacer un intento de otra interpretación de las prioridades ciudadanas.

No hay ninguna duda que la seguridad es la principal preocupación de los chilenos y chilenas (56% lo declara como el principal problema según la encuesta publicada recientemente por Espacio Público e Ipsos). Negarlo, menospreciarlo y/o no tener propuestas para esto es irresponsable para cualquier institución que declare buscar mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, es necesario poner en el debate la cantidad de alternativas que apuntan a este mismo propósito. En Junto al Barrio llevamos 10 años ejecutando soluciones colectivas a los problemas cotidianos de las personas. Hemos propiciado que existan más y mejores espacios sociales, de encuentro y recreación. Hemos transformado un “no te vayas por ahí” en un “vente por acá porque es seguro”, hemos sido plataforma para movilizar colectivos culturales, fortalecer la gestión de clubes deportivos, tomar la opinión de niños y niñas en la construcción de la ciudad que sueñan.

En definitiva, hemos hecho lo que la evidencia muestra sobre cómo se debe complementar una estrategia de prevención del delito para que tenga una mayor efectividad. Sin embargo, lejos de buscar disminuir los indicadores de delincuencia en los lugares donde trabajamos, nuestro objetivo es aumentar la confianza entre vecinos, la sociabilidad y la satisfacción por vivir donde vivimos. No obstante, estamos convencidos que buscar estos objetivos traerá las consecuencias requeridas como primera prioridad de la ciudadanía; el derecho a vivir en paz.

Me cuesta entender que no podamos ir más allá de interpretar la legítima prioridad de los ciudadanos por mayor seguridad como un simple llamado a encerrar a quienes delinquen, y me atrevo a cuestionar la premisa. ¿No será que el llamado que hace la ciudadanía es a preocuparnos por la cantidad de incentivos a delinquir que tienen los jóvenes?, un llamado a tener espacios públicos con más actividad comunitaria, más lugares iluminados y enverdecidos para poder caminar solo/a, para no tener que volver siempre temprano, para transitar de manera libre y en paz. Sin duda, es una reflexión más difícil y de largo plazo que, si no la incentivan nuestros propios líderes, seguiremos cayendo en la medida más efectiva para mayor rating político.

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