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Opinión

El voto del miedo

El voto del miedo El voto del miedo

"El voto al miedo es un voto tan mediocre como inútil. Es un voto al desprecio. Tal vez los candidatos sean despreciables".

Guillermo Bilancio

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Licenciado en Administración de la Universidad de Buenos Aires. Doctorando en Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. Ha realizado el curso de Postgrado en Estrategia y Dirección General en la Universidad de Buenos Aires.

Cuándo el electorado comienza a manifestar miedo, significa que no hay proyecto político.

El voto “anti” es un conformismo que lo único que hace es traer al presente fantasmas de un pasado que divide aguas. La grieta eterna.

Por un lado, están los que expresan su temor a un posible “progresismo”, a la equidad que confunden con igualdad, a los subsidios que se pagarán con más impuestos, al terror que genera el supuesto de no poder cambiar el auto del año, a la posibilidad de ver en Chile a la fantasía revolucionaria bolivariana…

Por el otro lado, quienes se expresan con miedo lo hacen frente a la concentración económica, a la exclusión social, a la soberbia de los que más tienen, a los negociados que perjudican al más débil.

Claro, frente a la falta de un proyecto integrador, las propuestas están basadas en generar miedo en el otro. Y el miedo vende.

Si el progresismo se deja llevar por la revancha en lugar de la responsabilidad y si el conservadurismo de “derecha” sigue proponiendo la individualidad y confunde el crecimiento creyéndolo un fin en lugar de un medio, no hay posibilidad de cerrar la grieta.

Chile merece un proyecto integrador pero antes necesita un glosario para no confundir términos que intentan ser una arenga ó un “relato” que permita convencer a un rebaño temeroso. Así los candidatos hablan de todo y muchas veces no conocen el significado de su propio discurso.

Progresismo no es regresismo. Ya pasó el Mayo Francés y la revolución debe tener un significado acorde al siglo XXI. Y el neoliberalismo ya no implica pensar en la rentabilidad como factor excluyente. Rentabilidad no es creación de valor. El pasado fue…

Después de tanto navegar buscando alternativas, seria imprescindible votar un modelo de país. Que no sea por la razón o por la fuerza, que sea por convicción y adaptación. Convicción para un modelo inclusivo, adaptación para convivir con un mundo que no es el de los 70 ni el de los ochenta. Ni revolución romántica ni sálvese quien pueda.

Un candidato que pretenda gobernar en un mundo de transformación, debe instalar la idea de un cambio cultural para sobrellevar lo que vendrá. Por ejemplo, cómo abordar el inevitable desempleo que generará la evolución de la tecnologia en países de pobre educación, o como cubrir la necesidad de construir cualidades distintivas a nivel país para sentarse en la mesa de los que deciden.

Ante semejante desafío, ¿Por qué los candidatos sostienen una agenda gastada y cortoplacista? ¿Por qué la miopía frente a la evolución?

Sin estrategia ningún plan tiene sentido, y ningún candidato propone estrategia, sólo promesas y ofertas. Un modelo se busca. Un modelo para ser compartido y que comience a cerrar brechas y grietas. En realidad, un candidato se busca…tal vez por eso el miedo.

El voto al miedo es un voto tan mediocre como inútil. Es un voto al desprecio. Tal vez los candidatos sean despreciables.

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