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Opinión

Hacia una verdadera política de Estado en materia de integración vecinal

Hacia una verdadera política de Estado en materia de integración vecinal Hacia una verdadera política de Estado en materia de integración vecinal

"Sugerimos que, a partir del ejercicio de los gabinetes binacionales, ambos gobiernos den un paso más y adopten como conducta la difusión de todos los acuerdos y compromisos que vayan asumiendo".

Juan Pablo Glasinovic Vernon

Por


Gerente General Cámara Chileno Peruana de Comercio

El 7 de Julio del año pasado, en Lima, tuvo lugar el primer gabinete conjunto entre Perú y Chile, encabezado entonces por los presidentes Pedro Pablo Kuczynski y Michelle Bachelet. Esto sin duda constituyó un hito en la relación bilateral, siendo la principal instancia de diálogo político y diplomático entre los dos países, cuyo objetivo es facilitar la coordinación y la toma de decisiones al más alto nivel en los principales asuntos de la agenda compartida.

En ese contexto se abordó la cooperación en una gran variedad de temas (se mencionan 121 compromisos en 5 ejes temáticos). Adicionalmente, se informa que se suscribieron acuerdos en materia de lucha contra la trata de personas; reconocimiento de licencias de conducir; cultura y educación; salud; conservación de áreas naturales marino costeras; justicia; desarrollo productivo; defensa civil; deporte; turismo; asuntos consulares y migratorios; y ciencia y tecnología.

Un poco más de un año después de este histórico primer encuentro, con nuevos gobernantes, Sebastián Piñera y Martín Vizcarra respectivamente, se realizará próximamente el segundo gabinete binacional, esta vez en Santiago.

Desde la sociedad civil apoyamos con entusiasmo la profundización del diálogo político entre ambos gobiernos, por cuanto es una condición relevante para que el sector privado pueda seguir ampliando y profundizando sus redes de intercambio y colaboración, retroalimentando a su vez, en un círculo virtuoso, las necesarias regulaciones estatales que deben facilitar nuestra actividad.

Sin embargo, para que las sinergias público privadas operen, es necesario al menos conocer y dar seguimiento lo que se ha negociado y acordado por los gobiernos. En esa perspectiva, estamos claramente en la opacidad. Si alguien hace el ejercicio de buscar en la web los compromisos asumidos y acuerdos suscritos en el primer gabinete binacional, encontrará referencias de prensa, mayoritariamente, pero en ninguna parte (al menos en mi esforzada búsqueda) pude encontrar los textos de los acuerdos y compromisos, ni su status. Ello incluye a las páginas de los ministerios de relaciones exteriores de ambos países, en los cuales nuevamente se encuentran solo referencias generales y noticias.

No cabe duda que la relación chileno peruana es estratégica, no solo por la suma de características compartidas, como ser los principales productores mineros del mundo, sino también por las coincidencias en temas muy relevantes en el complejo contexto mundial actual, como la democracia, el medio ambiente, el desarrollo inclusivo y sostenible, y la libertad de comercio, inversiones y flujo de personas, por mencionar algunas.

La condición de relación estratégica se sustenta sobre la base de la interacción de las sociedades.
Mientras más densa sea esa relación, más relevante será, y cuando lo que ocurre en uno de los países (positiva o negativamente) afecte e importe significativamente al otro, entonces será la confirmación de ese status.

Por su rol fundamental, los gobiernos y la estructura estatal son llamados a generar un efecto multiplicador en las actividades de los privados, potenciando los intercambios de todo tipo. Por eso no basta que la sociedad civil en sus diversas manifestaciones (empresas, gremios, academia, etc.), sea fuente de los principales insumos para una política vecinal, debe también poder monitorear los pasos que se van tomando por los estados e incidir en su implementación, en su condición de usuarios y beneficiarios finales.

Sobre estas consideraciones y reiterando el carácter prioritario de la integración entre Chile y Perú, sugerimos que, a partir del ejercicio de los gabinetes binacionales, ambos gobiernos den un paso más y adopten como conducta la difusión de todos los acuerdos y compromisos que vayan asumiendo, así como el estado de sus trámites de aprobación legislativa o implementación administrativa, en las páginas de sus cancillerías o en algún repositorio digital de fácil búsqueda y acceso.

Solo teniendo acceso pleno a la información de los temas que nos conciernen, como base para todo lo demás, podremos realmente ser partícipes de una dinámica de integración con carácter de política de Estado.

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