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Opinión

Marcela Aranda, escupiste al cielo

Marcela Aranda, escupiste al cielo Marcela Aranda, escupiste al cielo

"Espero que estos padres ahora se pongan en los zapatos de los padres y madres de pequeños Trans y puedan darse cuenta del daño que ese bus hizo con esos mensajes transfóbicos paseándose como Pedro por su casa".

Janet Noseda

Por


Psicóloga. Magister en psicología clínica. Especialista en género y diversidad sexual.

El día domingo nos enteramos que la hija de uno de los líderes del llamado bus de la libertad, que paseó por Santiago con consignas en contra de la infancia Trans y la homoparentalidad, es Trans y hará un cambio de sexo, situación en la cual la ayudará el MOVILH. Vi en Twitter como esto fue motivo de alegría para burlarse del líder del bus pero la verdad es que quisiera hacer un llamado a no tomar esto para la risa, porque no lo es. Yo he visto, como Psicóloga, cómo terminan los casos de niños, niñas y adolescentes Trans cuyos padres son evangélicos ortodoxos y este caso me preocupa, ya que esta niña no contará, obviamente, con el apoyo de su familia.

Debemos recordar que la tasa de suicidio en adolescentes Trans alcanza un 74%, especialmente en los casos en donde los padres castigan las conductas del adolescente y no le permiten el tránsito de género. También, esto se asocia a abuso de alcohol y drogas, depresión y auto flagelación.

Recuerdo dentro de los tantos casos que he visto, a un joven Trans que al hacer el cambio corporal la familia, cuyo padre era pastor evangélico, lo echó de la casa y como gran acto de compasión, le permitieron vivir en la casa del perro. Este chico terminó en el comercio sexual y con abuso importante de drogas.

A las personas evangélicas o que estipulan estar en contra de la “ideología de género”, deben saber que nunca deben escupir al cielo. No saben si algún día tendrán un hijo Trans, gay o lesbiana y en ese caso: ¿cómo se asumiría ese menor, sabiendo lo que piensan los padres?, el salir del clóset sería todo un desafío y cuando lo haga, ¿qué harán sus padres?, ¿lo llevarán a terapias reparativas de la homosexualidad o castigarán sus conductas de género?

Creo que en este caso, es necesario reconsiderar la ley de identidad de género, que como está siendo aprobada en el Congreso, permitirá el cambio de sexo sólo en los adultos, como si la transexualidad fuese algo que apareciera mágicamente en la adultez y no antes. Toda persona Trans lo fue en su adolescencia y niñez y es en esta etapa del ciclo evolutivo donde necesitan de acompañamiento, amor y aceptación o nos acercamos a las peligrosas cifras que expuse.

¿Qué hacer en el caso de este joven Trans? Cuando se tiene un credo religioso, cuando se piensa que porque la biblia lo dice es ley, es difícil sacar a los padres de ese modelo. ¿Cómo competir con la premisa de que se irán al infierno? Los padres castigan al niño pensando que lo están “salvando”, haciéndole un bien, pero en verdad lo están dañando seriamente y esto es lo que me preocupa de este caso.

Pienso que es urgente que el Estado proteja y acompañe a los niños, niñas y adolescentes Trans y asegure su bienestar físico y emocional, en casos donde los padres, por religiones extremas, los castigarán y pueden crear heridas emocionales profundas, en donde les costará aceptarse y poder vivir en libertad.

Creo que deberíamos hacer lo que el dichoso bus decía: actuar respetando la LIBERTAD de esta adolescente, permitiéndole su tránsito de género en tranquilidad, amor y compañía.

El MOVILH, al que tanto atacaron los líderes del bus, fue la organización que está apoyando a esta chica y he ahí la importancia de las ONG de diversidad sexual, que actúan como red de apoyo cuando la familia no lo es.

Por favor, ya no nos riamos de esta situación. Tomémosla en serio y apoyemos a esta adolescente que tanta ayuda va a necesitar por padres que no pueden ver más allá de sus narices y donde la religión vale más que el amor y el deseo de felicidad de sus propios hijos.

Espero que estos padres ahora se pongan en los zapatos de los padres y madres de pequeños Trans y puedan darse cuenta del daño que ese bus hizo con esos mensajes transfóbicos paseándose como Pedro por su casa. Es fácil no ponerse en los zapatos de otra persona cuando tú no estás viviendo lo que eso significa, pero en este caso, hemos de esperar que comprendan lo que es tener un hijo Trans y del daño que pueden causar con su fanatismo religioso. Ojalá nadie le haga a su hija lo que ellos le hicieron a otros.

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