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Opinión

Incertidumbre y divergencia en la política exterior de Chile

Incertidumbre y divergencia en la política exterior de Chile Incertidumbre y divergencia en la política exterior de Chile

"Insistir en la integración del Pacífico con el Atlántico es una decisión correcta, pero si la sostenemos en fenómenos coyunturales enfrentará más de un problema si cambia la situación".

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Analista internacional de la Universidad Central.

La lógica indica que cuando el mundo se encuentra sumido en la incertidumbre, entre otras razones porque el proteccionismo amenaza a los regímenes de libre comercio y el poder político se está redistribuyendo entre las potencias, sin que se haya consolidado un orden y una hegemonía internacional claras, los Estados pequeños y medianos deben tender a concordar posiciones, sobre todo en su entorno geográfico más próximo, a fortalecer los espacios multilaterales y a impulsar reglas del juego que les permitan promover de mejor manera sus intereses.

Por eso, resulta de vital importancia desplegar una política exterior desideologizada que articule coincidencias y abra posibilidades para procesar las diferencias, tomando en cuenta que las dinámicas que conforman la globalización tienen una base regional. Tal enfoque llevó al gobierno anterior a definir su estrategia para América Latina como de “convergencia en la diversidad”, reconociendo que la pluralidad existente no debía ser obstáculo para priorizar aquello que nos unía y que era necesario invertir esfuerzos en la gobernabilidad de la Región. Hoy, sin embargo, pareciera que la nueva administración prefiere un criterio distinto, basado en que la diversidad impide avanzar en acuerdos más de fondo.

Los errores de diagnóstico se pagan caro pues afectan la viabilidad de nuestros objetivos nacionales. Por ejemplo, la supuesta “fractura ideológica” provocada por la elección de una mayoría de presidentes de derecha en los países latinoamericanos, puede revertirse fácilmente si gana Andrés Manuel López Obrador en México y una opción de izquierda en Brasil, ya sea Lula o alguien que cuente con su apoyo. ¿Qué va a hacer Chile si eso sucede? Insistir en la integración del Pacífico con el Atlántico es una decisión correcta, pero si la sostenemos en fenómenos coyunturales enfrentará más de un problema si cambia la situación.

Construir una política de Estado creíble es exactamente lo contrario. Es legítimo que Chile Vamos quiera darle a su gestión externa el énfasis que estime conveniente, aunque si quiere ser consecuente con lo que proclama debe apostar por consensos que exceden largamente el cuidado de los recursos públicos, causa declarada como la más relevante para la suspensión de nuestra participación en UNASUR, o la intervención en eventos internacionales, por importantes que ellos sean. Se trata de compromisos con metas y fines que el país ha resuelto perseguir, tales como el funcionamiento de un multilateralismo regional que ha costado mucho levantar, la solución pacífica de las controversias y el respeto a principios universales entre los cuales se cuenta la no discriminación por género, color o religión.

Chile necesita rediseñar las bases de su política exterior para adecuarla a un sistema internacional en cambio permanente, eso implica tener la capacidad de actualizar y completar lo realizado en los últimos años, en una perspectiva inclusiva que convoque mayorías suficientes para sustentar acuerdos de largo plazo. Los intereses de nuestro país dependen de ello.

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