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Opinión

Inmigrantes y el empleo juvenil

Inmigrantes y el empleo juvenil Inmigrantes y el empleo juvenil

Algo le está pasando a los jóvenes chilenos, sobre todo a los que postulan a trabajos de baja calificación.

Giancarlo Cristi

Por


Director de proyectos TuPrimeraPega

Últimamente hemos podido ver informaciones en los medios de prensa escrita sobre que los inmigrantes le están quitando los puestos de trabajo a los jóvenes, aseveración que no deja de tener una cuota de verdad, por lo que es positivo que se empiece a manifestar esta tendencia para comenzar a tomar cartas en el asunto.

Algo le está pasando a los jóvenes chilenos, sobre todo a los que postulan a trabajos de baja calificación (no necesitan experiencia), tendencia que las venimos detectando hace un par de años. Si citamos a diez jóvenes a una entrevista de trabajo, llegan cuatro, y de esos cuatro, dos no sabían a qué postularon y habitualmente no les interesa la oferta laboral.

Del mismo modo, también hay barreras estatales para que un joven no pueda trabajar, como por ejemplo que su familia pierda algún subsidio si es que encuentra un trabajo o, por otro lado, que el joven no pueda laburar porque los horarios no le calzan con sus estudios.

Es por ello que el Gobierno lanzó un “Estatuto de Ley” en el cual el joven puede trabajar en horarios discontinuos, dando tiempos para asistir a clases y trabajar. Es un contrato de 30 horas y dentro de sus beneficios podemos encontrar que, si el joven es carga en la salud, no perdería este beneficio, y que el dinero que genere no pone en riesgo los bonos o subsidios que recibe la familia.

El nuevo inserto a la ley es muy favorable para reactivar y acrecentar el número de jóvenes trabajando, pero como tarea para este nuevo Gobierno, sería ideal ver una “política de nuevo empleo”, en la cual el Estado pueda destinar fondos para que el joven se pueda capacitar dentro de la empresa.

Por otro lado, nos encontramos con el libre ingreso que tuvieron los migrantes para venir a hacer su vida a Chile, generando entre otras cosas una mala apreciación del chileno hacia el migrante y una serie de ataques racistas hacia los extranjeros, ya que “nos vienen a robar el trabajo”, pero que muchos al día de hoy están realizando trabajos informales.

Entonces, debiésemos realizar un mea culpa y ver la moneda desde la otra cara. Pensar y valorar cómo es que ellos pueden aportar tanto en lo laboral como en lo cultural hacia el país. La fuerza laboral extranjera resulta que viene más calificada y con más experiencia laboral para realizar un trabajo de baja calificación, lo que se pueden observar es diversas cualidades, como una muy buena atención al cliente, hábitos de disciplina, de esfuerzos y de cumplir horarios.

Es lógico que el desempeño de los migrantes sea tal, pues tienen que sustentar sus necesidades básicas y, lo más importante, es que el contrato de trabajo es su pasaporte a la visa temporal o definitiva, para obtener después de algunos años su residencia.

Si colocáramos en una balanza las cualidades de uno y de otro, es lógico que la empresa quiera contar con mano de obra más calificada y responsable, por lo que también debemos ser autocríticos y levantar la mano cuando veamos irregularidades, como que hay empresas que están prefiriendo contar con mano de obra haitiana porque les pagan menos por realizar la misma labor que realizaría un chileno. Estas prácticas están generando una pérdida de competitividad hacia el chileno, entonces, estamos entrando en un círculo vicioso que nos está perjudicando a nosotros mismos.

Esto no significa que no se deba contratar mano de obra extranjera, pues hacerlo conlleva un sinfín de beneficios como que todos los trabajadores se nutran de buenas prácticas realizadas en otros países. La invitación es a contratar mano de obra extranjera, pero bajo las mismas condiciones que a la chilena, así podremos normalizar y aumentar la productividad del mercado laboral chileno.

Para finalizar, también se debe invitar a la juventud a creerse el cuento, a ser mucho más empáticos con la gente, ser más responsables, cumplir los horarios, aprender que el cualquier tipo de trabajo dignifica y que será parte de la carrera profesional y sirve comenzar a empoderarse económicamente. Nunca debemos olvidar que hay que tratar a las personas como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

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