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Opinión

La derecha le tiene terror a Daniel Jadue

La derecha le tiene terror a Daniel Jadue La derecha le tiene terror a Daniel Jadue

"Porque no es alguien que solamente use la acción para provocar, ya que tras esa acción hay raciocinio y estrategia. Y no hay nada que le asuste más a la derecha que discutir con alguien que piensa".

Francisco Méndez

Por


Columnista.

La derecha está asustada. No quiere demostrarlo, pero se le nota. Por lo menos así lo evidencian sus integrantes cuando muchos salen a discutir la idea de la inmobiliaria popular presentada por Daniel Jadue. Para ellos es populismo, una iniciativa que, según repiten, se haría en Venezuela o en Cuba, debido a que quien la lleva a cabo es un alcalde que es integrante del Partido Comunista.

Otros, los que no quieren hacer tan visible su anticomunismo, disparan en contra de la inconveniencia económica que tendría esta inmobiliaria.
Hacen editoriales señalando lo que esto podría costar al Estado, para que así quede claro que esto no es un tema de ideas, sino de los resultados y los costos que estas podrían tener para el país, para que así no haya ninguna duda de que su crítica es solamente técnica.

Pero lo cierto es que no es así. Esto lo digo porque lo ideado por el mandamás de Recoleta no tiene aspectos comunistas, ni siquiera socialistas. Tal vez tenga algunos rasgos socialdemócratas, pero no de una socialdemocracia más dura y arriesgada. Sino que es una manera inteligente de instrumentalizar el capitalismo en pro de los ciudadanos que pierden todo su sueldo, el que muchas veces es bastante bajo, en la sobrevivencia. Y sobre todo, darle un poco de libertad a estos para que así tengan ciertas certezas en un mundo en que estas muchas veces dependen del estado de ánimo de los dueños del capital.

Esto el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, lo entendió mejor que nadie. Por eso es que corrió donde Jadue a hacerle preguntas sobre la iniciativa. Así todo quedaría como una solución que podría llevarla a cabo cualquier persona a cargo de una comuna, de cualquier signo político y obviar y tratar de hacer invisible el matiz que el edil de Recoleta le estaba dando a ciertas lógicas inmobiliarias que han imperado por años.

A los menos lúdicos, en cambio, esto no les pareció ninguna gracia. José Antonio Kast lo encontró espantoso, dando rienda suelta así a todas sus fantasías húmedas sobre un comunismo internacional que solamente vive en su cabeza, para así no aceptar que lo que se estaba haciendo era simplemente mover algunas piezas y focalizar la ayuda hacia quienes más lo necesitaban. Es decir, no cambiar ninguna estructura, sino que poner énfasis en cuestiones que la versión radicalizada del capitalismo adorado por nuestra derecha nunca ha tomado en cuenta. Y, de paso, entregar un gran mensaje: los jefes comunales no son los encargados de realizar los cambios de fondo.

Por esto es que existe tanta molestia en ese sector que ha tratado de contarnos que el extremismo está al frente. Jadue nos está demostrando que, en su misma cancha, hay cosas que sí pueden hacerse sin que las clásicas excusas valgan la pena para parar cualquier proyecto que intente alivianar un poco el peso social y económico que algunos deben cargar.

Es cierto, no es un cambio de paradigma lo que se expone en este proyecto, ni menos soluciona estructuralmente lo que, quienes pensamos izquierda, creemos que aqueja a parte importante de la sociedad. Pero eso no evita que nos demos cuenta del golpe que el militante comunista le ha dado a cierto dogmatismo, primero con la farmacia popular y hoy con este idea habitacional, de quienes incluso han extremado el capitalismo a límites salvajes e invivibles.

El alcalde de Recoleta ha sido lo suficientemente inteligente para dejar en claro que, hoy en día, el problema no es socialismo versus capitalismo, sino que la contienda es entre diversas formas de concebir este último sistema.
Mostrándonos que el sector que volverá a La Moneda en marzo es incluso más radical que el sistema que dicen defender; ya que el modelo actual que vivimos y respiramos, es una versión casi talibán, de una realidad mundial que ya lo es.

Por eso Jadue asusta. Porque no es alguien que solamente use la acción para provocar, ya que tras esa acción hay raciocinio y estrategia. Y no hay nada que le asuste más a la derecha que discutir con alguien que piensa.

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