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Educación

La educación rural: una lucha hacia la inclusión

La educación rural: una lucha hacia la inclusión La educación rural: una lucha hacia la inclusión

"Todos los niños y niñas tienen derecho educarse, y esto no quiere decir que solo aprendan a leer y escribir, sino que reciban una educación que sea la base de su desarrollo personal, con la cual adquieran las herramientas necesarias para una vida digna".

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Especialista en sensibilización y políticas de Infancia de América Solidaria Chile

13 de Julio de 2018

Antes de llegar a San Juan de la Costa no podía imaginarme que esta comuna -perteneciente a la Provincia de Osorno- era tan aislada, y a su vez el hogar de personas tan acogedoras, resilientes y con una identidad Huilliche – Mapuche tan valiosa. En San Juan, la pobreza muldimensional llega al 63,2% (Casen 2015) y el índice de vulnerabilidad escolar alcanza el 96%, es decir, sus estudiantes viven en situación de pobreza extrema y en riesgo de fracaso escolar (Junaeb, 2016). Por lo que una vez en el Colegio Técnico Profesional Misión San Juan, me encontré con niños y niñas que se enfrentan a la inequidad desde que nacen, y luchan contra una discriminación silenciosa y una exclusión profunda.

Allí conocí a Antonella, una niña de cuatro años que me enseñó que la solidaridad es jugar con todos los compañeros y compañeras sin distinción; conversé con dos jovencitas de octavo básico que perdieron el último bus que las llevaba a su pueblo y estaban preocupadas por no poder alimentar a sus animales; compartí con Sandra, abuela de Jadiel y Tatiana, que me contó que el viaje para llegar a la escuela consistía en cruzar el Río Rahue en un bote a remo, caminar y tomar un bus; me entrevistó un educador que ejercía el periodismo dentro de la escuela y mantenía informado a todos los/as estudiantes a través de un semanario; y también presencié una reunión del Centro de Estudiantes, donde los/as jóvenes discutían temas tan importantes como la prevención del suicidio y el abuso.

Cada historia, cada niño/a me fue mostrando cómo es la educación rural en San Juan, y ahora sé que es diversa en todo el sentido de la palabra; preocupada de promover la participación, el trabajo en equipo y la creatividad; y que fomenta la cultura local y su identidad. Sin embargo, también me di cuenta que tienen bajos recursos porque la subvención depende de la asistencia, y no consideran las problemáticas locales como los temporales; que deben contar con un internado porque algunos niños y niñas muy viven lejos; que no tienen suficientes redes para generar espacios de aprendizajes más ricos; que el equipo docente tiene la disposición y las ganas de seguir buscando estrategias de motivación escolar, desde la vinculación afectiva; y que los apoderados/as viven lejos del colegio, por ende más difícil el acompañamiento.

Todos los niños y niñas tienen derecho educarse, y esto no quiere decir que solo aprendan a leer y escribir, sino que reciban una educación que sea la base de su desarrollo personal, con la cual adquieran las herramientas necesarias para una vida digna. Por eso, debemos enfrentarnos a esta realidad con urgencia, para que logremos no solo reconocerlos/as públicamente como sujetos de derecho, sino entendamos que esto significa que tienen derecho a crecer y desarrollarse plenamente, expandir sus potencialidades y contribuir a la sociedad independientemente de su contexto. Es necesario que los consideremos como seres integrales, que demandan acciones por parte de todos los actores sociales en materia de políticas y programas.

En América Solidaria trabajamos para que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades, y estamos en el colegio de San Juan con tres profesionales voluntarios/as con el fin de que los/as estudiantes fortalezcan sus habilidades para la vida, cumplan sus sueños y sean felices. Pero, ¿es suficiente? Sabemos que existe una discriminación hacia la ruralidad, pues la ignoramos e invisibilizamos por el centralismo y el individualismo, y nuestra invitación es a voltear esta situación y que todos/as y todas encontremos nuestro papel en la vida de estos niños y niñas.

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