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Opinión

La importancia de Bachelet y esa mentira llamada Cecilia Morel

La importancia de Bachelet y esa mentira llamada Cecilia Morel La importancia de Bachelet y esa mentira llamada Cecilia Morel

"¿Insistirá el gobierno en esa mentira que afirma que hoy Cecilia Morel es influyente y, por lo tanto, su importancia es similar o superior a la de Bachelet? Es relevante observar de cerca lo que sucederá en los próximos días, luego de que se concretice el cargo de la expresidenta".

Francisco Méndez

Por


Columnista.

No soy ni seré bacheletista. Siempre que tuve la oportunidad de votar por la expresidenta, lo hice con algo de reticencia, incluso en la última elección, esa en la que se planteaban ideas transformadoras que me convocaban más que esa máquina anquilosada que era ya la Concertación a fines del gobierno de Ricardo Lagos. Sin embargo, principalmente durante su administración pasada, comencé a tenerle bastante respeto político. ¿Por qué? Porque vi en ella una idea país, un cierto relato ideológico que, aunque no estuvo del todo dibujado, mostraba antagonismos ante una oposición que nos decía que ellos eran solamente defensores de lo que “había que hacer”.

Era algo que hacía falta en años en que la lógica concertacionista se había quedado estancada en sus logros del plebiscito, sin plantearse qué era lo que querían hacia el futuro. Estaban tan sumidos en el miedo noventero, que incluso llegaron a aplaudirse por seguir teniendo terror a pensar en golpear la mesa o hablar un poco más fuerte. Llamándole “gradualismo” a algo que ya ni siquiera era renuncia, porque no se puede renunciar a una idea que no se tiene. Por lo que Bachelet se hizo cargo de algo que era más complejo que revitalizar a la centroizquierda: intentó sacarla de su rol de administradora del modelo para así dotarla de cuestionamientos a este.

¿Lo hizo perfecto? Todo parece indicar que no. Si bien ordenó a sus filas tras su popular figura en las elecciones, no pudo hacer lo mismo para gobernar. Y eso sucedió porque, entre muchas otras cosas, le faltó decisión política para instalar que lo que se estaba haciendo era lo que debía ser el horizonte del progresismo. Pues, aunque se puso a la gratuidad como prioridad en la discusión nacional, lo cierto es que no se logró que la ciudadanía entendiera la verdadera razón de ser de este mal llamado “beneficio”, el que no debería servir solamente para alivianar cargas a familias con escasos recursos, sino también para establecer que el Estado tiene la obligación de garantizar certezas a toda la ciudadanía.

Para qué ahondar en la falta de determinación para cerrar la cárcel de Punta Peuco y la forma en que su círculo cercano depositó la responsabilidad en el entonces ministro de Justicia, Jaime Campos, para que no quedara en evidencia que aún rondaba en la cabeza de la ex jefa de Estado cierto pánico a romper acuerdos de la transición. Eso fue bastante notorio.

Dicho esto, no debería haber duda de que Bachelet es quizás la mujer más importante de la historia patria contemporánea. Su figura comenzó siendo un recurso del laguismo, para terminar transformando a este en una anécdota en la historia transicional. Por esto es que vale la pena detenerse en ver cómo intentan, desde la otra vereda, contarnos cosas que no son acerca de su persona y su trascendencia.

¿Por qué lo digo? Porque hace unos días La Tercera y Cadem trataron de decirnos otra cosa diferente de lo que hemos visto. La encuestadora, gracias al apoyo del matutino, decidió que Cecilia Morel, la mujer del Presidente Sebastián Piñera, es hoy la mujer más influyente de nuestro país. ¿La razón? Parece bastante claro que es porque el oficialismo se quedó sin candidatos, pero además podemos aventurar otra más importante: Morel es una mujer de familia y con hijos de un solo marido. Pero no solamente eso, también tiene una visión bastante crítica de esas mujeres que salen a la calle con los pechos al aire y cree que el feminismo es algo que suena bien, simpático, siempre y cuando se mire de manera alarmante una vez que sus ideas comienzan a concretizarse. Es decir, no dice nada diferente de lo que dice el gobierno, pero pareciera que si lo dice ella es mejor visto.

Con esto no quiero desacreditarla, solo creo que parece importante identificar las señales políticas. Más aún ahora que se sabe que Bachelet será nombrada en un alto cargo como comisionada de los Derechos Humanas para la ONU, independientemente de la opinión que cada uno pueda tener de esa institución.

¿Insistirá el gobierno en esa mentira que afirma que hoy Cecilia Morel es influyente y, por lo tanto, su importancia es similar o superior a la de Bachelet? Es relevante observar de cerca lo que sucederá en los próximos días, luego de que se concretice el cargo de la expresidenta. Piñera es capaz de exponer hasta a su esposa para no entregarle la banda presidencial, nuevamente, a una persona de otras ideas políticas. Aunque, seamos realistas, no debería tener mucho de qué preocuparse porque Michelle no piensa volver a La Moneda, idea que muchos esperamos que siga manteniendo para que así nuestra casi inexistente oposición tenga urgencia para rearmarse política e ideológicamente.

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