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Opinión

Las soluciones que no verás este Súper Lunes

Las soluciones que no verás este Súper Lunes Las soluciones que no verás este Súper Lunes

"La Ministra de Transporte ya anunció que no hará nada. Por cierto con su estilo tipo encantador de serpiente, generó la sensación de que sí, que está haciendo montones, con un magistral despliegue mediático".

Rodrigo Quijada

Por


Miembro de Ciudad Viva - Ingeniero de Transporte

Vuelven los tacos como siempre y la prensa se deleita generando expectación y ansiedad frente al “Súper Lunes”. Ese día del año que parece haberse vuelto tan famoso como la Pascua o Halloween… ¿Tenemos chance ante esta tormenta que nos acecha?

La Ministra de Transporte ya anunció que no hará nada. Por cierto con su estilo tipo encantador de serpiente –cuya efectividad es envidiable- generó la sensación de que sí, que está haciendo montones, con un magistral despliegue mediático. Pero chicos, ¡dejen de mirar su hipnótico péndulo! En efecto, llamó a una reunión con todo el resto de las autoridades relacionadas, ampliamente publicitada, en que contó que buses y Metro aumentarán sus frecuencias… omitiendo por supuesto que esa no es ninguna medida, pues es lo que los contratos obligan al acabar el verano. O sea, algo que iba a ocurrir aunque ella no moviera ni una ceja.

La ministra habló además de que hay más de trescientos puntos críticos de tráfico en el país, pero no señaló ni una medida para ninguno de ellos. Impresionante (¿o más impresionante que ningún periodista haya preguntado por qué?). Mencionó que habrá inspectores “controlando y fiscalizando”, cosa que por ley debe ocurrir todo el año (¿o nos habrá admitido que el resto del año no hacen la pega?). Y por último, mencionó un piloto para usar un dron para recabar más información en algún sectorcillo por ahí… que sin embargo no es capaz de solucionar ni un taco en ninguna calle, claro está.

Wow. Hay que ser bien tremendo para llamar a una conferencia de prensa y anunciar que no harás nada, ¿no? Cómo extrañarse de que este grupito deja el control del país en unos días más.

Las municipalidades por su lado sueñan con tomar alguna medida clave, notoria, pero sienten que no se la pueden solitas. Y hay mucho de cierto en eso sin duda. ¿Pero no hay nada realmente que puedan hacer?

Admitamos de frente que la congestión no tiene solución. Si la tuviera, ya conoceríamos las ciudades que lo lograron, copiaríamos el método y todo este asunto, incluido este artículo, no existiría. Así que, siendo serios, debemos reducir las expectativas. Lo que podemos lograr –y a lo que las municipalidades se pueden comprometer razonablemente- es evitar los eventos más agudos y desagradables de congestión, pero no más. ¿Cómo? Instalando semáforos con todo-rojo y atacando de frente los bloqueos de cruce. Veamos:

En los últimos años ha habido un gran descubrimiento empírico con los semáforos: en aquellas intersecciones con mucha afluencia peatonal, un semáforo que está programado para ponerle un rato rojo a todos los autos (“todo rojo”) y verde a todos los peatones, y otro rato después hacer lo inverso, aumenta significativamente la capacidad de la intersección. El flujo fluye mucho mejor, en esencia porque elimina la necesidad de que los autos le cedan el paso a los peatones cuando doblan, la cual genera un montón de congestión. Más de la que imaginas. En Manuel Montt con Providencia, donde se probó primero, fue un exitazo. Y donde se expandió la prueba, se confirmó.

¿Cómo lograr esta ganancia? Hay que programar el semáforo con los “todo-rojo”, pero para ello, nótese, el semáforo debe ser capaz de ser programado así. La programación de los semáforos la hace el Ministerio de Transporte (a través de la UOCT) pero el dueño del aparato y responsable de instalarlos y renovarlos es la municipalidad. La UOCT ya se ha mostrado más que feliz de reprogramar los semáforos con el nuevo método por las ganancias que ella misma ha identificado y medido. El impedimento práctico es que hay mucho semáforo viejo que no permite esta modalidad. Las municipalidades no han hecho su pega de renovar los aparatos.

Y por eso no verás esa medida, muy real y probada, este Súper Lunes. Si al menos una municipalidad se lo hubiese tomado en serio y hubiese dedicado el verano a cambiar sus semáforos, otro gallo cantaría.

La otra medida muy concreta, y más barata aún, es fiscalizar el bloqueo de intersecciones. Me refiero a esa práctica funesta de nuestra fauna automovilística de avanzar sí o sí al interior de la intersección, quedando varado en medio de ella, obstruyendo el tráfico de la vía perpendicular. Esto “mata” la intersección y eleva mucho y muy rápidamente la congestión en su entorno, que puede ser cuadras a la redonda según el caso. Un solo gil basta para producir un daño fuerte en la red.

Bloquear el cruce es ilegal. Dice la ley que no puedes cruzar la “línea de detención” (esa línea blanca en el piso rayada antes de entrar a la intersección, que además protege que no friegues a los peatones que quieren cruzar) si no hay espacio suficiente para ti del otro lado de la intersección. Es súper fácil cumplirla al contrario de lo que podría imaginarse; basta mirar al otro lado a ver si cabes antes de avanzar. Inténtalo. El problema es que no se fiscaliza nunca.

Con información obtenida por transparencia encontramos que prácticamente no hay ninguna multa en Chile por este concepto. Así de brutal. Es letra muerta. Y adivina el efecto obvio: la gente, como consta a diario, no lo respeta. Y al no respetarla genera tacto y más taco por doquier, día tras día.

El asunto del bloqueo de cruces ha tomado renovada fuerza en los últimos 5 años en Estados Unidos, precisamente porque las pruebas han mostrado que se pierde mucha capacidad por este simple problema. Una serie de ciudades (Austin, Miami, Los Angeles, Boston, Nueva York, etc) se han volcado a importantes campañas de “Don’t Block the Box” (No Bloquear Cruce), reforzando su fiscalización.

En Chile no podemos “reforzar” como lo hicieron los gringos porque hoy no lo fiscalizamos para nada. Más bien debemos empezar a hacerlo desde cero. Al igual que todas las demás reglamentaciones de la Ley de Tránsito, los inspectores ministeriales, municipales y carabineros están llamados a hacer la pega, lo que es interesante porque en particular les da a los alcaldes una acción concreta a realizar contra la congestión, con pleno control… La posibilidad de sacar multas apoyados por las múltiples cámaras de TV en la ciudad (avalada ya por la experiencia de las multas por uso de Pistas Solo Bus), lo hace aún más fácil y poderoso. O sea, si un alcalde en Chile quisiera declararle la guerra a la congestión, podría hacerlo y de manera muy creíble.

Pero no lo verás tampoco este Súper Lunes. Ninguna comuna lo ha preparado porque ningún alcalde lo tiene en su mira. Ningún periodista tampoco le preguntará al día siguiente a los alcaldes, a la ministra ni a carabineros, cuántos partes se cursaron por bloquear intersecciones… serán cero, de nuevo.

Este Súper Lunes será igual que todos los anteriores. Congestionado. Ningún semáforo estará programado modernamente porque ningún alcalde hizo la pega de renovarlos, y nadie hará nada para solucionar los múltiples tacos a tu alrededor. Veremos bastantes carabineros en diversas intersecciones meramente agitando las manos con la esperanza de que eso mueva el tráfico, pero no sacarán ni una sola multa a quien provoca la congestión… Tampoco lo harán los inspectores municipales, ocupados de otros asuntos porque el alcalde de esto no sabe. Así, sin sentir el costo de sus actos, sin aprender por ende, nuestros automovilistas volverán a generar terrible congestión otra vez al bloquear el cruce de nuevo al día siguiente… y al siguiente… y al siguiente…

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