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Opinión

Los desafíos de la Educación Continua en Chile

Los desafíos de la Educación Continua en Chile Los desafíos de la Educación Continua en Chile

La fuerza laboral mundial debe preparase para estar a la altura de los desafíos, o bien, para realizar reconversiones laborales en aquellas industrias o puestos de trabajo que dejarán de existir.

Carlos A. Figueroa

Por


Director de Educación Continua de Duoc UC

Cada vez hay más conciencia acerca de los cambios al mercado del trabajo que se producirán debido a los rápidos avances tecnológicos. Existen estudios de importantes universidades y consultoras internacionales que hacen predicciones acerca de qué trabajos dejarán de existir y cuáles serán los nuevos  que se crearán.

En promedio, el chileno trabaja 1.988 horas al año y, según el último informe de la OCDE, el valor de nuestro trabajo es estimado en 6,5 dólares la hora. Mientras tanto, el promedio de los países OCDE trabajan 1.776 horas anuales y el valor de su trabajo es de 16,5 dólares la hora. Esto nos da algunas luces sobre cómo debiésemos proyectar el trabajo y cómo, por ende, debemos apuntar a ser cada vez más efectivos, ¿cómo? capacitándonos.

En lo que si hay absoluta claridad es que la fuerza laboral mundial debe preparase para estar a la altura de los desafíos, o bien, para realizar reconversiones laborales en aquellas industrias o puestos de trabajo que dejarán de existir. En Chile, este tema también está en la agenda: en la pasada campaña presidencial no estuvo exento del debate, existiendo consenso en que necesitamos capacitar a la fuerza laboral y a los que se incorporarán a ella, pero también hay una visión común de que muchos programas del SENCE no logran los resultados esperados. El más icónico en la pasada elección presidencial fue el programa +Capaz.

¿Qué debe hacer Chile en materia de capacitación?, ¿Dónde invertir los recursos? El desafío es grande y el futuro es incierto, ya que muchas de estas tecnologías pueden lograr verdaderas disrupciones productivas, o bien, podrían ser reemplazadas por otras mejores, por lo que apostar a una sin tener claro lo que somos o lo que queremos lograr no es una buena elección. La respuesta, en mi opinión, está en conocer en este nuevo escenario, cuáles son las ventajas competitivas del país y desde ahí ver dónde conviene especializarse.

El desafío que se presenta es complejo, por lo que requiere de soluciones multisectoriales, se necesitan soluciones que integren distintas políticas públicas para dar una respuesta adecuada. En este sentido, una solución relativamente sencilla es que los programas de SENCE se enfoquen en los sectores y temáticas que Chile, a través del programa Transforma de Corfo, ya ha definido. Turismo, Industria Solar, Alimentos, entre otros sectores productivos, son áreas estratégicas en donde Chile está invirtiendo y quiere posicionarse, ¿por qué no hacerlo de manera más integrada y con más recursos?

Algo de eso se ha hecho con el programa 1000 Programadores, que pretende capacitar a programadores para la industria TI donde hay necesidades urgentes de capital humano capacitado.  Debemos avanzar más decidida e integradamente al respecto para aumentar los empleos de calidad, los salarios de los trabajadores, y posicionar a Chile en el nuevo mercado al que las tecnologías nos invitan.  

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