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Opinión

Miles Electric Band en Chile, carencia de nostalgia

Miles Electric Band en Chile, carencia de nostalgia Miles Electric Band en Chile, carencia de nostalgia

Es sabido que las altas expectativas a veces juegan una mala pasada. Es el caso del show de Miles Electric Band, colectivo que recorre el mundo con la finalidad de rendir homenaje a nada más y nada menos que a Miles Davis.

Bárbara Alcántara

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Periodista especializada en música. Instagram: chicarollinga

Es sabido que las altas expectativas a veces juegan una mala pasada. Es el caso del show de Miles Electric Band, colectivo que recorre el mundo con la finalidad de rendir homenaje a nada más y nada menos que a Miles Davis. El objetivo se cumple con nueve músicos, de vasta trayectoria y lazos sanguíneos con “The Chief”, quienes hacen un recorrido por los grandes éxitos del período eléctrico del emblemático trompetista.

Con una puesta en escena simple, sin visuales como prometían en el comunicado de prensa y abarrotada por una batería, dos percusionistas, un scratch, piano, teclados, guitarra, bajo, una trompeta y un saxo; la sociedad da inicio a su show con el sobrino de Davis, Vincent Wilborne Jr. y su estupendo manejo en la batería junto con el segundo plano de quien también ha colaborado con los Rolling Stones en el bajo, Darryl Jones. Luego ingresa el trompetista, Nicholas Payton, quién irrumpió en el Teatro Oriente por el corredor donde entra el público. Posteriormente llegaron los solos del guitarrista Jean Paul Bourelly, del saxofonista Antoine Roney para después unificar los sonidos del colectivo que también incluyó piezas pop en su repertorio como la versión que Davis hizo de “Time after time” de Cindy Lauper a mediados de los ochentas.

Poco a poco el groove tan característico de un género musical que aún no se ha masificado del todo, se tomó la noche con clásicos del repertorio del compositor de Illinois, como “Nefertiti”, “Pharao’s Dance” y “Jean Pierre” donde cada intérprete es un mundo en sí mismo y a la vez pieza esencial para el ensamblaje de percusiones, cuerdas y metales. Toda una experiencia sensorial que se enriquecería con imágenes que apelaran a la nostalgia y al recuerdo de la figura que nos convocaba: Miles Davis.

“A pesar de contar con una gran cantidad de directores de orquesta, el grupo tocó con moderación y vibración temas históricos, siempre manteniendo la cocción a fuego lento”, escribió la reseña de la revista Downbeat Magazine sobre una actuación de la agrupación en Chicago, Estados Unidos. Y ahí está el punto clave; si bien se trata de toda una experiencia, es todo moderado, con gran histrionismo y respetando los tiempos majestuosos que hicieron conocido mundialmente al hombre tras “Kind of Blue”, pero con poca conexión entre ellos; subir el fuego no les vendría mal, sonreír, saludar al público y demostrar un mayor grado de disfrute sobre el escenario. De este modo las nuevas generaciones se sentirían más cercanas de un género que siempre ha tenido la etiqueta de ser de nicho, cuando hoy en día con las plataformas de streaming, el jazz está al alcance de una gran mayoría.

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