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Opinión

Niñez y Migración

Niñez y Migración Niñez y Migración

Como la mayoría de la legislación chilena, el nuevo proyecto de ley se enfoca a reconocer como titular al adulto, más que al menor.

Isabel Allende

Por


Senadora PS

Los niños, niñas y adolescentes (NNA) migrantes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad frente a la cual debemos tomar atención. En primer lugar se encuentran en un estado de indefensión donde es necesario que como comunidad actuemos en su protección;  y, en segundo lugar, porque al momento de trasladarse a otro país su opinión muchas veces no es tomada en cuenta, y en el país de destino pueden ser víctimas de discriminación o verse separados de su familia durante el proceso.

Han pasado 4 años desde que presenté una moción con el objeto de que los niños y niñas nacidos en Chile, hijo de extranjeros inmigrantes irregulares, puedan tener la nacionalidad de chilenos. Esto, debido a que hoy la Constitución excluye a los hijos de transeúntes de dicha nacionalidad, donde se entendía como transeúntes a los inmigrantes irregulares.  Esta situación transgredía la Convención de Derechos del Niño (CDN), que garantiza a éste su derecho a adquirir una nacionalidad al nacer; y las recomendaciones realizadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ha instado a reducir la situación de niños apátridas (sin nacionalidad).

Dicha discriminación terminó en 2014, cuando el gobierno de la Presidenta Bachelet consideró, a través de un oficio del Ministerio del Interior, que los niños hijos de inmigrantes irregulares tenían el pleno derecho a ser reconocidos como chilenos por haber nacido en nuestra tierra, siguiendo con esto la línea jurisprudencial sostenida por la Corte Suprema. Pese a esto, el tema aún se encuentra abierto en la ley.

Contrariando lo anterior, el proyecto de ley del Presidente Piñera pretende volver a la interpretación antes de 2014, donde los inmigrantes irregulares o con permiso transitorio son considerados como transeúntes, por lo cual sus hijos no pueden ser compatriotas. Eso sí, crea una excepción, para el caso que el menor no tenga derecho a otra nacionalidad, excepción en la cual sus padres, como representantes legales, podrán solicitar que se inscriba al niño una vez transcurrido un año desde su nacimiento. Por lo anterior es que puede darse la situación de que un niño sea apátrida durante un año, vulnerando con esto la CDN y la Convención para la Protección de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, que garantiza el derecho del hijo a tener una nacionalidad.

Otro derecho fundamental es su derecho a la vida familiar, que se refleja en su derecho a no ser separado de sus padres, lo que en materia de migrantes se refleja en la solicitud reunificación familiar o de no expulsión de sus padres. Para atender dichas situaciones, el CDN mandata siempre al Estado, para resolver dicha situación, atendiendo el interés superior del niño.

Como la mayoría de la legislación chilena, el nuevo proyecto de ley se enfoca a reconocer como titular al adulto, más que al menor. En la propuesta legislativa, el extranjero con residencia temporal o definitiva puede solicitar la reunificación familiar con su cónyuge o sus hijos, pero en la forma como se plantea, no es una situación que se garantice, ya que queda a discreción de la autoridad.  Para superar esto, deberemos esforzarnos en garantizar, efectivamente, el ejercicio de este derecho de NNA, siendo este quien puede ejercerlo y al cual se debe garantizar, lo cual es reconocido en diversas convenciones internacionales

Por último, desde julio del año pasado existe una visa especial para los migrantes menores de edad, independiente de la situación de sus padres, con el objeto de poder garantizar su derecho de acceso a la salud y a tener una educación.  Pero pese a la existencia de esta visa, hoy el gobierno ha llamado a todos inmigrantes, donde se encuentran los niños, para inscribirse en el procedimiento de regularización. Y este proceso no sólo se enfoca en los inmigrantes irregulares, sino que también a personas con visas en trámite. Entonces se entrecruzan dos procedimientos para los niños, que es importante poder esclarecer. Basta con acogerse la visa especial existente el año pasado, lo cual evita exponer a niños a largas filas, pese a que existan medidas atingentes al respecto.

Esperamos que con estas reflexiones se pueda dar una mirada a la situación de la infancia migrante, las cuales muchas se ven invisibilizadas. Necesitamos ir en ayuda y protección de este niño para evitar vulneraciones que pueden incidir en su desarrollo futuro.

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