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Opinión

Por qué digo que los hombres y las mujeres vivimos la ciudad de manera diferente

Por qué digo que los hombres y las mujeres vivimos la ciudad de manera diferente Por qué digo que los hombres y las mujeres vivimos la ciudad de manera diferente

"La solución a este problema no es sólo judicial. Las sentencias son precedentes importantes que demuestran que estos delitos no deben quedar impunes y motivan un debate público necesario".

Daniela Chacón

Por


Concejal de Quito, ex Vicealcaldesa, fundadora Mujeres en Movimiento.

Las mujeres y los hombres vivimos la ciudad de diferente manera. Cada vez que hablo sobre esto, le pregunto a mi audiencia qué es lo que hacen todos los días antes de salir de casa si van a caminar o tomar el bus. Los hombres me dicen que aseguran la billetera y el celular. En cambio, las mujeres aparte de cuidar las pertenencias, también cuidamos nuestros cuerpos. Sufrimos de acoso sexual. Para evitarlo tomamos decisiones que los hombres ni siquiera se plantean, como por ejemplo qué vestir ese día. Cambiar de ruta si vamos a estar solas o si hay un grupo de hombres en la calle. Muchas dejamos de movilizarnos en la noche. Adicionalmente, dado que las mujeres llevamos principalmente la carga del cuidado familiar, hacemos más viajes y usamos más el transporte público, exponiéndonos aún más al acoso sexual.

El acoso sexual hace que nuestra vivencia de la ciudad sea una de precaución o de temor. Imaginen lo que significa que la mayoría de mujeres cuando salimos a la calle a hacer nuestras actividades del día a día, lo hacemos con miedo. Esta realidad cambia únicamente cuando mujeres forman parte de la toma de decisiones de creación e implementación de políticas públicas. En Quito, el programa para combatir el acoso sexual en el transporte público nació justamente en una mesa de decisiones donde la única mujer presente (en este caso yo) contó su vivencia.

Sabemos que el acoso sexual a mujeres en los espacios públicos es de índole cultural y que no se puede erradicar de la noche a la mañana. Sin embargo también sabemos que la impunidad es uno de los principales factores de su naturalización. De allí que en 2014 creamos el programa Bájale al Acoso (antes llamado Cuéntame) para dar un canal de denuncia a las mujeres víctimas de acoso sexual en el sistema de transporte público a través de una plataforma SMS y de atención personalizada para dar apoyo psicológico y legal en caso que la víctima desee presentar una denuncia penal. Hemos recibido miles de denuncias y obtenido las primeras sentencias judiciales (32) donde se reconoce al acoso sexual como una forma de abuso sexual y por tanto como un delito. Al canal de denuncia acompañamos campañas de educación y capacitación a los operadores de transporte público.

La solución a este problema no es sólo judicial. Las sentencias son precedentes importantes que demuestran que estos delitos no deben quedar impunes y motivan un debate público necesario.

Nuestras ciudades deben hablar y enfrentar este problema. La mejor manera de hacerlo es que cada vez haya más mujeres en espacios de toma de decisiones para que incluyamos nuestras experiencias en la elaboración de las políticas y programas, que es precisamente lo que buscamos con Mujeres en Movimiento, Centro de Liderazgo que realizará el primer Seminario Internacional en Chile este 16 y 17 de octubre en Cepal. Sólo así, con liderazgos inclusivos y con igualdad de oportunidades, lograremos ciudades verdaderamente inclusivas y cerraremos esa brecha enorme que hace que hombres y mujeres no vivamos la ciudad de la misma manera.

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