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Opinión

Por qué se cayó la licitación de Transantiago

Por qué se cayó la licitación de Transantiago Por qué se cayó la licitación de Transantiago

"Nos habremos ganado una nueva oportunidad. Nos habremos ganado incluso que sea el mismo gobierno el que diseñe e implemente, porque íbamos derechito al mismo entuerto de hace 10 años, cuando Lagos diseñó y Bechelet implementó, y luego se echaban la culpa".

Rodrigo Quijada

Por


Miembro de Ciudad Viva - Ingeniero de Transporte

El ministerio dice que la licitación fue detenida por una acción legal mezquina de una empresa oportunista, que solo quiere perjudicar a la gente y al fisco. Incluso se ha sugerido que quien está verdaderamente detrás de todo esto es Marinakis, ese malévolo personaje que otrora tenía secuestrada a la ciudad, y que hoy busca venganza 11 años después… Y otros hasta dicen que Piñera es el verdadero titiritero, quien quiere darse un gustito adicional botándole la licitación a la pobrecita Bachelet…

¿Vamos a mirar los hechos duros mejor?

Hecho 1: El año pasado el ministerio contrató una importante empresa de ingeniería internacional, DarGroup, para que le aconsejara cómo proceder con la licitación. El ministerio no liberó el informe, pero nosotros lo obtuvimos por transparencia. La consultora hizo solo 5 recomendaciones. Una de ellas: que las empresas operadoras de buses no sean dueñas ni de los terminales ni de los buses, pues les dan ventajas en la licitación, y luego les permiten “apernarse” en el sistema, haciendo imposible sacarlas si lo hacen mal (lo que nos sucede hoy). El ministerio no siguió esos consejos; en la actual licitación, el operador debe tener terminales propios (pág. 924 de las bases), y lo mismo con los buses.

Hecho 2: Otra de las recomendaciones de DarGroup es que las empresas deben ser más chicas. Sin embargo, si hoy se adjudica de acuerdo a las ofertas recibidas, habrán empresas más grandes.

Hecho 3: En toda su vida, el ministerio ha encargado un solo estudio sobre la situación de los terminales del Transantiago. En su página 940 dice expresamente que al ser dueños de los terminales, los operadores tienen una ventaja en la licitación. La razón: los terminales no sirven en cualquier parte, deben estar cerca de los recorridos, pero esos terrenos son pocos y las exigencias de planos reguladores tan altas, que es casi imposible encontrar nuevos lugares. Incluso si lo haces, el informe dice que en el mejor de los casos, te demoras dos años y medio en obtener todos lo permisos. Impracticable. (sección 16.5 del informe)

Hecho 4: El consenso es tan amplio respecto de la ventaja que tienen los actuales operadores por controlar los actuales terminales, que uno hasta se puede arriesgar a decir que es total. Todo estos lo han dicho: la Sociedad Chilena de Ingeniería de Transporte, el pleno de los académicos del Depto. de Transporte de la U. Católica, la Mesa Social por un Nuevo Transantiago, los think tanks Libertad y Desarrollo y Espacio Público, ex autoridades y jefes de unidad de Transantiago, varios sindicatos, y a modo personal especialistas líderes de opinión del rubro, como Louis de Grange y Juan Carlos Muñoz. De hecho, hasta ahora el único que dice que no hay problemas de barreras de entrada es el ministerio.

Hecho 5: El ministerio está adquiriendo 12 terminales con el propósito de entregárselos a los ganadores de la licitación (página 896 de las bases), en lo que es el acto más notorio de admitir, sin decirlo, que hay un problema con los terminales. Pero no lo hizo con todos los terminales. El resto, que son muchos, seguirá siendo una ventaja para los actuales operadores. O sea, el ministerio aminoró el problema, pero quedó lejos de eliminarlo. Sabemos en todo caso cuál es la razón para eso: en un Acta de una sesión del Consejo Consultivo que acompaña al ministerio en la licitación (compuesto de diversidad de técnicos) el Subsecretario dice que es porque no alcanza la plata. No es que sea una cantidad exorbitante en todo caso, es que simplemente no es prioridad; más plata pone el fisco de subsidio a la autopista Américo Vespucio Oriente (US$400 millones), que beneficiará a mucha menos gente (y de más altos ingresos).

Hecho 6: Las licitaciones de transporte público tienen una regla distinta a todas las demás licitaciones del sector público (no me pregunte por qué; los parlamentarios son exóticos, usted sabe): el ministerio está obligado por ley (Art. 3° ley 18.696), antes de llamar a licitación, a liberar en su web todos los materiales que usó para confeccionar las bases de licitación. No lo hizo, cosa que automáticamente hace ilegal la licitación. Y debe notarse que al retener esa información perjudicó notoriamente más a las empresas nuevas, que no conocen el sistema por dentro. Las empresas actuales, huelga decirlo, conocen esos datos de primera mano.

Hecho 7: La ministra habla cada vez que puede de que habrá ganancias en calidad de servicio gracias a la licitación, pero ha sido incapaz de mencionar alguna que no sea tener buses nuevos. Renovar la flota, es de perogruyo decirlo, es algo que sucederá con cualquier licitación que se haga (los actuales buses ya llegaron a su vida útil), por lo cual esa no es una gracia de la licitación que defiende la ministra. Su insistencia en hablar de buses eléctricos, además, es bien mañosa: La verdad es que las bases (página 786) exigen apenas 15 buses de ese tipo a cada empresa… (No hay flotas de buses eléctricas en ninguna ciudad del mundo, solo hay operaciones pequeñas con mucho énfasis aún experimental. Lo que la ministra está realmente impulsando es que nos unamos a esos experimentos que hace el mundo, cosa muy buena, pero no hagamos pasar por liebre a ese gato!). Es más importante notar lo que el ministerio no ha dicho en todos estos meses: reducciones de tiempos de espera, reducciones de hacinamiento, buses aseados y sin grafiti, etc. Si no lo prometen, es porque no está. Y eso no es sorpresa si se conocen los contratos: La comparación exhaustiva que hicimos entre los contratos actuales y nuevos contratos, es que son en un 75% iguales; en solo un 9% hay alguna mejora clara de algún aspecto.

Hecho 8: Los nuevos contratos que se están licitando tienen una características rarísima: los castigos son diferentes según “unidad de negocio” (territorio). En otras palabras, la empresa que ande con buses sucios en Las Condes tendrá un multa de distinto valor que la que anda con buses sucios en Pudahuel… Una discriminación imposible de entender, probablemente ilegal, pero que, como sea, la ministra por supuesto jamás menciona.

Hecho 9: Se pusieron 6 acciones legales contra la licitación de Transantiago. Algunas por parte de empresas frustradas que no vieron oportunidad de participar o potencial de ganar. Otra acción la pusimos nosotros como red organizaciones ciudadanas. Otra la puso el ex candidato presidencial Juan Antonio Kast. El tribunal acogió una que es la que detuvo la licitación. Mañoso es de parte del ministerio menoscabar a ese querellante aduciéndole oscuras intenciones. ¿Nos está diciendo a todo el resto que acudimos a la justicia que somos turbios también?

Esta, en fin, es una mala licitación, y su caída debería ponernos muy contentos. Por cierto no hay garantías de que el nuevo gobierno mejore la cosa, pero al menos esa es una ventana que intentaremos explotar. Nos habremos ganado una nueva oportunidad. Nos habremos ganado incluso que sea el mismo gobierno el que diseñe e implemente, porque íbamos derechito al mismo entuerto de hace 10 años, cuando Lagos diseñó y Bechelet implementó, y luego se echaban la culpa. Pero hoy con el agravante de que el diseñador y el implementador son de colores políticos distintos…

Lo que es seguro es que lo que hoy licita el gobierno es como la mona. No solo eso, es un proceso ilegal y que favorece injustamente a los actuales operadores, quienes, tal como indicó la consultoría internacional, renovarán su poder de facto por otros nuevos 10 años, poder que no les podremos quitar aunque den mal servicio. Y mal servicio darán, porque los nuevos contratos, como los actuales, no imponen calidad de servicio.

El ministerio va a seguir transmitiendo que todo es un complot, lleno de macabros personajes. Nos dirá que la empresa que frenó la licitación es turbia. Tal vez lo sea, tal vez no, pero pierde el foco en la porfía de sacar la licitación a como dé lugar, incluso cuando nadie se la aplaude. El mérito de los argumentos es el que debe importar. Los hechos, es evidente, muestran que hay de sobra para haber detenido la licitación.

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