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Opinión

Las respuestas detrás de la Cadem

Las respuestas detrás de la Cadem Las respuestas detrás de la Cadem

Se terminó por develar – a un año legislativo de la negociación entre la DC y los demás partidos ex Nueva Mayoría y Frente Amplio para administrar la mesa de la Corporación de la Cámara – que ese pacto fue instrumental y que siguen existiendo dos oposiciones. Una constructiva y una obstruccionista. A estas alturas sabemos quién es quién.

Felipe Cisternas

Por


Secretario General de RN

La aprobación de la idea de legislar sobre modernización tributaria y mostrar a la oposición sin ánimo de acuerdo le jugó a favor al Gobierno y a la coalición de Chile Vamos. Si bien la iniciativa presidencial de dialogar con la izquierda fue una operación arriesgada y puso en evidencia las debilidades del gabinete político, lo cierto es que las cuentas son alegres para el sector.

Se terminó por develar – a un año legislativo de la negociación entre la DC y los demás partidos ex Nueva Mayoría y Frente Amplio para administrar la mesa de la Corporación de la Cámara – que ese pacto fue instrumental y que siguen existiendo dos oposiciones. Una constructiva y una obstruccionista. A estas alturas sabemos quién es quién.

Entre los viajes de Orsini, la polera de Boric, la caída de Pamela Jiles a lo “Quenita Larraín” se mostró al Frente Amplio, tal como son: un híbrido que vive en desacuerdo y que el ejercicio de transferir el reality a los pasillos del Congreso le está pasando la cuenta.

Mientras el resto de la oposición, digámoslo – la clásica – o con la que el Gobierno interactuará no deja de restarse del espectáculo, y sus diferencias son llevadas desde las redes sociales a los medios tradicionales.

La última encuesta Cadem no hace más que reafirmar lo anterior. Sólo el 16% de los encuestados se identifica con el Frente Amplio y el 28% con Chile Vamos. Si bien, el porcentaje de independientes sigue siendo alto (27%), es un espacio donde aún se puede crecer más.

Está claro que RN – con más o menor uso de los recursos televisivos para la puesta en escena – está llevando los temas sociales que la gente quiere oír. La campaña de las blancas palomas (a favor del control de identidad a menores), o la realización de test de drogas a diputados en vivo, y el rechazo al cobro abusivo de las tarjetas de crédito, más el despliegue en los medios en apoyo al Gobierno en un momento crucial, le está dando resultados.

Así, el relato social de RN es consistente y permanente en el tiempo, y logró arrebatarlo de las manos a la UDI, que majaderamente sostuvo – en el primer tiempo – que el Gobierno debía volver a la agenda social a propósito de las incontables ocasiones que la izquierda quiso llevar al conglomerado y a Piñera a discutir iniciativas fuera de programa y relacionado más a temáticas valóricos con el fin de debilitar al oficialismo.

Sin embargo, fue la tienda de Antonio Varas, de la mano de Mario Desbordes y su mesa nacional, la que logró materializar en la práctica una agenda “clase media”, y que está presente en el 47% de los hogares chilenos (OCDE).

Ahora, lo que queda es que Chile Vamos siga tomando palco y no suelte del mango iniciativas que ayuden a la ciudadanía a recuperar la fe en la clase política. Esa ciudadanía que dice que sólo confía un 6% en el parlamento. Al parecer, Chile Vamos va bien encaminado.

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