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Opinión

¿Son importantes las notas numéricas hasta 4° básico?

¿Son importantes las notas numéricas hasta 4° básico? ¿Son importantes las notas numéricas hasta 4° básico?

"Las notas como efecto colateral promueven que los profesores hagan pruebas de conocimiento, más que centrarse en lograr que el niño/a desarrolle la capacidad de asombro. No se trata de no evaluar el progreso de un niño o niña, o dejar el aprendizaje inconcluso, sino más bien en centrarse en una enseñanza por logro de competencias".

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Vicerrectora Académica Duoc UC

9 de Septiembre de 2019

La Comisión de Educación del Senado discutirá un proyecto de ley que busca eliminar las notas numéricas en los primeros cuatro años de escolaridad. La iniciativa es impulsada por el Senador Jaime Quintana del PPD y pretende que como sistema de evaluación se utilicen criterios cualitativos hasta cuarto básico en vez de las notas.

En el debate que se ha iniciado, se da cuenta de experiencias en Chile (Liceo Manuel de Salas) y en el extranjero (Estonia, Finlandia y Dinamarca), donde ya se está implementando un sistema de evaluación y seguimiento de los alumnos, orientado al logro de las competencias más que a la obtención de una nota. Es lo que los académicos llaman un sistema de evaluaciones diseñado para el aprendizaje, es decir, que el proceso de evaluación más que certificar un nivel determinado, sirva para que el estudiante aprenda y reflexione sobre si está o no logrando alcanzar las competencias definidas.

Pienso que este debate debe ampliarse a la metodología de enseñanza que se vive en nuestros colegios, donde el foco está más puesto en el traspaso de contenidos que en el logro de competencias. El modelo de enseñanza por competencias define su currículo y asignaturas en base a las habilidades que se deben lograr al final de cada curso. De esta forma, evaluar a los niños/as en “logrado”, “parcialmente logrado” o “no logrado” puede ser acertado. De hecho, el currículo de enseñanza básica de Chile define logros de competencias por nivel, pero habría que ver si en las salas de clases aquello se está logrando.

Por ejemplo, para primero básico en ciencias naturales, el currículo nacional en la unidad dice: “Hábitos saludables y uso de los sentidos”, y el propósito de la unidad es definido como: “Desarrollo de prácticas adecuadas de aseo corporal, actividad física, lavado de alimentos y nutrición. Observar e identificar a los seres vivos y sus características”. Dentro de esta unidad, en uno de los objetivos se declara que el niño/a debe “Demostrar curiosidad e interés por conocer seres vivos, objetos y/o eventos que conforman el entorno natural”. ¿Como se mide la curiosidad y el interés? ¿Cuándo corresponde un 4,5 o un 5,3 versus un 5,5? No tienen mucho sentido esas distinciones; más bien el profesor puede constatar si el niño/a demuestra conductas que dan cuenta de la curiosidad o del interés (logrado o no logrado), pero una nota específica, es un tanto forzado.

Las notas como efecto colateral promueven que los profesores hagan pruebas de conocimiento, más que centrarse en lograr que el niño/a desarrolle la capacidad de asombro y el gusto por saber más de los seres vivos (en el caso de esta asignatura de ciencias). No se trata de no evaluar el progreso de un niño o niña, o dejar el aprendizaje inconcluso, sino más bien en centrarse en una enseñanza por logro de competencias, que alcance el objetivo propuesto por la unidad.

Por ello, me parece importante que al discutir sobre la relevancia de las notas se haga en conjunto con la reflexión sobre la metodología pedagógica que estamos viviendo en nuestras escuelas. Ya tenemos demasiados diagnósticos internos y de la OCDE, donde queda muy claro que nuestra educación no está educando para el siglo XXI, época en que los contenidos pierden relevancia, y lo que importa es si el niño y niña adquieren las destrezas necesarias para seguir estudios superiores y vivir en una sociedad cada día más compleja. La evaluación debe contribuir al proceso formativo del estudiante, no sólo certificar si sabe una materia, sobre todo en los primeros niveles donde se están colocando las bases para el desarrollo de pensamientos más complejos. Además, en esta etapa de la vida, desde el punto de vista biológico, el cerebro está creciendo en conexiones a gran velocidad, y eso requiere de estímulos intelectuales y emocionales.

No se trata de no evaluar, sino que de evaluar mejor. Se puede mantener el SIMCE para los cursos superiores como una prueba de certificación de aprendizajes, para ver qué escuelas lo están haciendo bien y cuáles deben mejorar. Pero seguramente si nos enfocamos en lograr las competencias, más que en obtener una nota en una prueba, los niños/as a futuro lograrán mejores resultados en las pruebas estandarizadas, tipo SIMCE.

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