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Opinión

Tonka Tomicic, Claudio Bravo y el Chino Ríos sólo repiten el discurso de este gobierno

Tonka Tomicic, Claudio Bravo y el Chino Ríos sólo repiten el discurso de este gobierno Tonka Tomicic, Claudio Bravo y el Chino Ríos sólo repiten el discurso de este gobierno

¿Sabrán Tonka, Claudio y el “Chino” el daño que le están haciendo a la credibilidad de las pocas certezas que tienen los ciudadanos en un sistema de mercado como el nuestro?

Francisco Méndez

Por


Columnista.

Luego de conocidas las imágenes en que dos reclusos de nacionalidad ecuatoriana eran torturados por sus compañeros en la cárcel, muchos salieron a discutir sobre el tema. Debido a que estos hombres habían sido parte de un brutal asesinato, es que algunos rostros y personajes nacionales salieron a avalar lo sucedido, aplicando el clásico, y muy poco democrático, “ojo por ojo, diente por diente”.

En las redes sociales la cosa no fue diferente. Demasiados gritaban su sed de “justicia”, que era más bien la nula diferenciación entre esta y la venganza, celebrando lo que le hacían a estos hombres en un recinto penitenciario. Cuando se les preguntaba por el estado de derecho, por lo general argumentaban que este no existía, y que el sistema judicial es horrible en Chile, sin tomar en cuenta que estos tipos ya estaban presos a pocos días de lo sucedido.
Pero hablar de eso da menos rédito. Preguntarse por el funcionamiento de las instituciones, y velar porque estas funcionen de manera democrática, es algo así como un pecado mortal en tiempos en que la inmediatez está por sobre los procesos. Es mejor visto pedir cosas rápidas y efectivas, para así saciar nuestras ganas de mostrarnos buenos y justos, siempre desde una mirada más parecida a la de clientes de retail que a la de ciudadanos.

Es lamentable, pero en una época en que todo se malentiende es siempre primordial aclarar: acá nadie justifica el atroz crimen de una mujer. Lo que buscamos algunos, en cambio, es intentar hacer entender la importancia de un Estado que no funcione desde la mirada personalista hacia un delito. Porque esa es precisamente su misión: no actuar como lo haría cualquier persona desde su individualidad.

Esto, desgraciadamente, es difícil decirlo en una democracia con tan poco sentido de lo colectivo. En Chile cada día se entiende menos la importancia del funcionamiento de un aparato estatal que nos debe representar a todos como comunidad. Por el contrario, muchos, desde el progresismo hasta la derecha, andan en la búsqueda de que se garanticen no los derechos, sino la inmediatez de sus deseos justicieros. Y no hay nada más poco democrático que creerse justiciero.
Esto no se va a comprender si es que quienes son referentes no saben en qué consiste la convivencia democrática. Personas como Tonka Tomicic, Marcelo Ríos y Claudio Bravo, que aplaudieron estos actos, son la demostración de que la emocionalidad, en estos casos, es la mejor amiga de los sentimientos antidemocráticos. ¿Por qué lo digo? Porque recurrir al “pónganse en el lugar de la familia”, lamentablemente, es un recurso fácil para invalidar el proceder de las reglas establecidas en un contrato social.

¿Sabrán Tonka, Claudio y el “Chino” el daño que le están haciendo a la credibilidad de las pocas certezas que tienen los ciudadanos en un sistema de mercado como el nuestro? ¿Sabrán la cantidad de personas que los miran como ejemplo y repiten sus frases con tal de ponerse del lado del “bien”? Lo más probable es que aún no le tomen el peso a las repercusiones de sus irresponsables palabras, y no los culpo. Ya que tenemos un Presidente que anda por las calles creyéndose Batman, cuestionando el funcionamiento de otros poderes del Estado con tal de que no nos demos cuenta del vacío legislativo y el proyecto poco claro que su gobierno ha demostrado. Por lo que no deben tener siquiera una noción sobre eso a lo que algunos llamamos un trato digno a toda persona, independientemente de las brutalidades que hayan cometido. No les hace sentido esa idea en semanas en que la primera autoridad del país nos cuenta que afuera, en las calles, hay un enemigo; algo que hay que combatir de manera efectista y no concreta. Porque lo concreto demora mucho tiempo en días en que lo fácil es más rentable políticamente.

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