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Opinión

Un pésimo ajuste de cuentas

Un pésimo ajuste de cuentas Un pésimo ajuste de cuentas

La ofensiva de Chile Vamos y del abogado del senador Moreira, parece más bien un ajuste de cuentas en contra de Gajardo.

Daniel Ibáñez

Por


Presidente de la Fundación Participa

Hay que ser claro y directo que la política chilena no puede estar jugando a la lógica del empate como lo está realizando actualmente. Así es, un grupo de parlamentarios Oficialistas y además, el abogado UDI Gabriel Zaliasnik han liderado una ofensiva contra las actuaciones del ex fiscal Carlos Gajardo por su reunión con el legislador del FA, Renato Garín. Y todo a raíz, de lo que realizó el Fiscal Nacional, Jorge Abbott y sus reuniones con el también UDI Hernán Larraín, quien actualmente ocupa el cargo de Titular de Justicia.

La reunión que sostuvo el fiscal Gajardo en enero, con el recién electo diputado Garín, según se ha conocido, habría tenido como eje de la conversación el aumento a las sanciones en el delito de cohecho. Gajardo con el legislador de RD, no se reunieron en las penumbras, no se trataba de un encuentro secreto, fue en un café de Ñuñoa, un lugar público, a la vista de cualquiera. Se trataba de una reunión que bien podría sostener, el entonces parlamentario electo, con cualquier otro ciudadano con la expertise de Gajardo en miras a conocer visiones respecto a un tema de alto interés público, como lo es el combate a la corrupción.

Por ello, la ofensiva de Chile Vamos y del Abogado del senador Moreira, parece más bien un ajuste de cuentas en contra de Gajardo, pues resulta absolutamente desproporcionado pretender comparar el actuar del ex Fiscal, con las cuestionables conductas del Fiscal Nacional, Jorge Abbott, que ha comprometido la credibilidad y dañado la institucionalidad del Ministerio Público.

No puede pretenderse comparar una reunión en un espacio público, entre el ex fiscal Gajardo y el diputado Garín, para tratar un tema como el aumento a las sanciones al delito de cohecho, con las reuniones impropias que sostuvo Abbott en los domicilios particulares de diversos senadores, buscando la aprobación de éstos para su nombramiento como Fiscal Nacional. Reuniones que, por cierto, estaban fuera de todo marco institucional, lo cual ha instalado la legitima duda ante la ciudadanía respecto a los compromisos que puedo haber asumido Abbott en esas reuniones privadas, y el rol que decidió jugar frente a las causas de financiamiento ilegal de la política.

No puede compararse ni pretender empatarse las actuaciones de un fiscal como Gajardo, que ha demostrado con su actuar, su compromiso con la búsqueda de la verdad y la justicia en el marco que otorga el Estado de derecho, con el actuar del Fiscal Nacional, Jorge Abbott, que se reunió con el entonces senador Hernán Larraín para tratar la situación judicial del senador Moreira, quien días después accedería a una suspensión condicional.

Finalmente, no puede Chile Vamos pretender empatar el actuar de un ex fiscal como Gajardo, que durante el tiempo que ejerció como persecutor, trabajó arduamente para llevar a cabo la persecución penal de los delitos tal como le imponían la Constitución y las leyes, con el actuar de un Fiscal Nacional como Jorge Abbott, que en su cuenta pública transparenta su posición de dar un tratamiento distinto a las autoridades electas para evitar afectar los equilibrios en el Congreso, constituyendo una abierta vulneración al Estado de derecho, violando abiertamente el principio de igualdad ante la ley consagrada en nuestra carta fundamental, y dejando en evidencia su compromiso con la clase política.

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