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Editorial

¿Y dónde están los votos?

¿Y dónde están los votos? ¿Y dónde están los votos?

"Me atrevo a aventurar una hipótesis: los perdió Guillier producto de él mismo, de su discurso, de la dicotomía que ofreció a la ciudadanía, y que no interpreta a Chile".

Ernesto Evans

Por


El Dínamo.

Como en la vieja película “¿Y donde está el piloto?”, varios analistas se están preguntando, ¿y dónde están los votos?, sobre todo los que se fueron a Piñera (636 mil aproximadamente más que Alejandro Guillier).

Me atrevo a aventurar una hipótesis: los perdió Guillier producto de él mismo, de su discurso, de la dicotomía que ofreció a la ciudadanía, y que no interpreta a Chile. Probablemente porque su energía estuvo volcada en atraer más a la élite de las fuerzas políticas que a la gente.

Miremos los datos:

En esta elección, votaron casi 360 mil personas más que la primera vuelta: casi 7 millones de votos válidamente emitidos. Eso es, a mi juicio, un desmentido popular que el voto voluntario es malo, comparado con la gente que votaba cuando había un padrón y era obligatorio. Pero, si analizamos los resultados del candidato ganador, vemos que Sebastián Piñera obtuvo, el 17 de diciembre, casi 3 millones ochocientos mil votos, versus 2.417.216 obtenidos en la primera vuelta. De esta forma, obtuvo ahora un millón cuatrocientos mil votos más que en la primera contienda.

Veamos que pasó con Guillier. Ahora obtuvo ahora 3.159.446 aproximadamente de votos, pero, en la primera vuelta, sólo 1.497.116 votos. Por lo tanto, ganó 1.662.330 votos aprox. ¡Obtuvo más votos de diferencia que Sebastián Piñera!, aún cuando requería más para ganar.

Hagamos un ejercicio: sumemos los votos de Goic y ME-O en primera vuelta, y obtenemos 764.251 votos. Con los de Beatriz Sánchez (1.336.824) sumamos 2.101.075 votos (Goic+ME-O+BS). Si eso lo corregimos restando un 20%, llegamos a una suma similar a la diferencia de Guillier entre la primera y segunda vuelta: 1.680.860 votos (similar porque 1.680.860-1.662.330= 18.530).

En otras palabras, la mejor votación de Guillier podría explicarse, haciendo una hipótesis, que el 80% del electorado del Frente Amplio, de la DC que votó por Goic y ME-O, fueron a las urnas a apoyar el candidato de la Nueva Mayoría. A eso debemos sumar los votos mismos de la Nueva Mayoría, incluyendo el PC. Aún más, probablemente si a Guillier le hubieran dicho, antes de la elección, que el 80% de ese electorado votaría por el 17 de diciembre, y sacaría 1.662.330 votos más que la primera vuelta, hubiese estado muy optimista.

Pero los porfiados resultados de la impredecible soberanía popular no aventuraban que tendríamos casi 400 mil votos más que la elección anterior, y que Piñera capitalizaría muchos votos del centro político y sobre todo de independientes. Pienso que la votación de Piñera fue de la gente que silenciosamente marca el voto, que probablemente responde las opciones “no sabe” “no contesta” en las encuestas, y, sobre todo, la que no se sintió interpretada por la polarización y los adjetivos descalificadores. Hay mucho mérito en el trabajo de Ossandon, los dos Kast, Evopoli, RN o la UDI, pero la fuerza estuvo es esa mayoría prudente que le dio un amplio margen a Piñera. Luego, ¿dónde están los votos? Están en la mayor participación y en el centro político.

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