Por una historia feminista e interseccional

Actualmente, menos de un 5% de los monumentos son homenajes a mujeres y menos de un 8% de las calles toman nombre de alguna mujer.

Por:  Ignacia Henríquez, Camila Guerrero y Verónica Delpozo,

Señor director:

El día de ayer se comunicó el traslado de la estatua del General Baquedano desde plaza dignidad para su restauración. Atendido el revuelo que ha causado en redes sociales el anuncio de dicha noticia, estimamos esencial que -en un ejercicio de memoria- comencemos a reflexionar acerca de a quiénes se debe rendir homenaje en los espacios públicos que habitamos.

Nuestra historia parece marcada únicamente por guerras y batallas en las que participaron mayoritariamente hombres, ¿no es quizás momento de hacer un ejercicio de memoria y reconocimiento a los espacios en los que se ha desarrollado la vida, como la cultura, la educación, la ciencia y las artes? ¿No será adecuado que en este momento histórico reconozcamos a quienes han sido tradicionalmente desplazadas, al momento de pensar en homenajes? A las mujeres obreras, a las que han sostenido el cuidado, a las que han luchado por nuestra democracia.

Actualmente, menos de un 5% de los monumentos son homenajes a mujeres y menos de un 8% de las calles toman nombre de alguna mujer, asimismo un alto porcentaje de las existentes se refieren a nombres de mujeres pertenecientes a los sectores más privilegiados de nuestra sociedad.

Los pueblos se construyen sobre su memoria, y el patrimonio es una de las formas más latentes de hacerla visible. Hoy tenemos una oportunidad única para que mujeres, disidencias y NNA, transitemos por calles que nos incluyan en su historia y nos reconozcan como parte de ella.

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