Cartas del Lector

Reforma sanitaria: argumentos históricos

Mediante una nueva Constitución u otro tipo de iniciativas, los próximos años se discutirá e implementará una reforma sanitaria que durará 25 a 30 años. Este desafío pondrá a prueba la capacidad innovadora y el liderazgo de las autoridades del sector, quienes tienen la oportunidad de fomentar la cooperación entre los actores involucrados.

Por:  Columnista

Señor director:

La reforma a la salud chilena es una demanda ciudadana con apoyo transversal. Las encuestas la posicionan como una problemática ciudadana relevante; centros de estudios y universidades escalan en la discusión sobre qué, cómo y cuánto reformar. Desde reformas puntuales para reducir el gasto de bolsillo en salud – causal de pobreza, fuente de malestar y encubridor de las ineficiencias del sistema – hasta reformas estructurales que crean un administrador universal de salud – generador de equidad en el acceso, financiamiento y distribución de servicios sanitarios. Existen divergencias en el contenido y profundidad, pero amplio consenso de que esta reforma pronto ocurrirá.

¿Cuándo han ocurrido reformas sanitarias en Chile? ¿Cuándo ocurrirá la próxima? Los datos históricos son categóricos: las políticas públicas sanitarias chilenas se reforman cada 25 a 30 años desde inicios del siglo XX. Basándonos en el análisis de Mauricio Olavarría-Gambi en su libro “¿Cómo se formulan las políticas públicas en Chile?”, las principales reformas han sido:

¿Cómo se explican estos ciclos de reformas sanitarias cada 25 a 30 años? Según Mario Waissbluth en su texto “Sistemas Complejos y Gestión Pública”, los sistemas de salud pueden ser considerados sistemas complejos debido a que son “sistemas de muchas partes, que interactúan entre si y con el entorno por una multiplicidad de canales, con algunas partes que tienden a autoorganizarse localmente de forma espontánea, y de maneras difícilmente predecibles”. La interdependencia de los actores del sector salud chileno es intrincada; es difícil predecir su conducta futura; sin embargo, la mirada histórica propuesta por Olavarría-Gambi permite visualizar un patrón repetitivo presente en los sistemas complejos. Tal parece que los actores del sistema de salud chileno – técnicos, profesionales, directivos, autoridades políticas, pacientes, universidades, centros de estudios, empresarios, etc. – se tensionan cíclicamente y esta tensión parece aliviarse por 25 a 30 años mediante una reforma sanitaria.

Los próximos años viviremos momentos históricos para la salud chilena. Mediante una nueva Constitución u otro tipo de iniciativas, los próximos años se discutirá e implementará una reforma sanitaria que durará 25 a 30 años. Este desafío pondrá a prueba la capacidad innovadora y el liderazgo de las autoridades del sector, quienes tienen la oportunidad de fomentar la cooperación entre los actores involucrados y generar una propuesta de valor que beneficie la calidad de vida de toda la ciudadanía. Quienes estamos en la vereda de la atención de pacientes tenemos mucho que aportar, al igual que quienes están en la docencia e investigación clínica, además de quienes tienen la mirada generadora de políticas públicas. El llamado es a comprender que esta será probablemente la única reforma sanitaria en la que nuestra generación podrá participar activamente, por lo que es nuestro deber buscar o abrir espacios de participación para lograr un histórico avance que resuelva una real demanda ciudadana.

Sebastián Mayanz,
Médico anestesiólogo e intensivista

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