Cartas del Lector

Sobran motivos para continuar promoviendo la igualdad de género

La intersección género, migración y trabajo de cuidados sigue siendo clave para comprender las desigualdades del siglo XXI. Si bien hemos avanzado en materia de paridad en muchos ámbitos de la sociedad, aún existe una deuda histórica en cuanto al trabajo de cuidados, altamente feminizado y que revela mayores desigualdades al mirarlo en clave migración

Según datos de la OIT (2015), se estima que hay en el mundo 67.1 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos remunerados, de los cuales 11.5 millones son migrantes internacionales. Asimismo, un 7,7 % del total de trabajadores migrantes se ocupan en el sector doméstico, siendo este tipo de trabajo mayor entre las mujeres migrantes (12,7%).

Ahora bien, la existencia de trabajos domésticos, con remuneración o sin ella, no son el problema, ya que estos pueden compartirse con personas del núcleo familiar y/o social, siempre y cuando tengan las condiciones para proveerlo. Sin embargo, lo que preocupa es, ¿por qué el cuidado sigue estando a cargo y bajo la responsabilidad mayoritaria de mujeres? Y más concretamente, ¿por qué el cuidado siempre ha estado en manos de las mujeres, y ahora también en manos de mujeres migrantes?

De la lógica del reconocimiento, que supone visibilizar el trabajo silencioso de cuidado que históricamente han realizado las mujeres, es necesario transitar hacia lógicas de redistribución de prácticas y responsabilidades de provisión de bienestar entre todos los actores sociales. Por tanto, el próximo 8 de marzo sobran motivos para continuar promoviendo la igualdad de género.  

Nairbis Sibrian,

Académica Periodismo Universidad del Desarrollo

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