ESPECIAL Coronavirus en Chile: casos confirmados, muertes y últimas noticias

Chequeo

¿Son los cacerolazos un “invento” chileno?

Un cacerolazo se registró en Estados Unidos por el asesinato de George Floyd, manifestación que en Chile algunos vieron como “exportación” no tradicional.

Por , 5 de Junio de 2020

FALSO

El 2 de junio, a las 19:00 hora local, cuando comenzaba el toque de queda en el Distrito de Columbia, miles de personas comenzaron un cacerolazo por el asesinato de George Floyd, manifestación que en Chile algunos vieron como una “exportación” no tradicional criolla. Pero, si bien la cultura de cacerolazo como forma de protesta tiene una larga data en Chile, no es un invento chileno.

Incluso, en 2012, un artículo de La Nación de Argentina atribuyó erróneamente el origen de esta forma de protesta a Chile, pero de acuerdo al historiador francés Emmanuel Fureix, los primeros cacerolazos como forma de protesta se registraron en Francia en el siglo XIX contra la Monarquía desde 1838, específicamente contra Luis Felipe I, el último rey de Francia.

Según explicó Fureix a France Culture, los ciudadanos retomaron entonces un ritual de humillación de la Edad Media. Y en América Latina, Chile tampoco fue el primer país en importar esta costumbre.

Un artículo de la Deutch Welle el Colin Snider, de la Universidad de Texas, afirma que los primeros cacerolazos en la región se originaron en Brasil contra el gobierno de Joao Goulart en 1964. Sin embargo, la misma Deuch Welle afirma que “aunque Chile no pueda reclamar la autoría intelectual de esta forma de protesta, que permite manifestarse incluso desde los balcones en tiempo de cuarentena, sí puede atribuirse los cacerolazos que más retumbaron en la historia de América Latina“.

El 2 de diciembre de 1971, en plena Unidad Popular, se realizó la llamada “Marcha de las cacerolas vacías” en contra del Gobierno de Salvador Allende, donde mujeres opositoras caminaron por el centro de Santiago golpeando ollas. Esta forma de protesta luego se replicó en varias ciudades del país e incluso tuvo detractores, como el grupo Quilapayún, que escribió una canción burlándose de esta forma de protesta.