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Conflictos e incertidumbre: la semana más negra de Colo Colo desde la quiebra

La pandemia del coronavirus desató en el "Cacique" una crisis institucional que no se veía desde la bancarrota de 2002, la que incluso provocó algunas comparaciones.

Conflictos e incertidumbre: la semana más negra de Colo Colo desde la quiebra
Conflictos e incertidumbre: la semana más negra de Colo Colo desde la quiebra

Colo Colo está viviendo uno de los momentos más complicados en su historia institucional, ya que de una semana a otra quedó en una incertidumbre casi total ante el conflicto que se abrió entre la dirigencia y los jugadores por temas salariales.

Es que la pandemia de coronavirus y la consiguiente paralización del fútbol llevó a que la concesionaria Blanco y Negro se apretara el cinturón, buscando disminuir los gastos para los próximos meses. Primero se intentó abordar una rebaja en los sueldos negociada, pero finalmente se terminó recurriendo a la Ley de Protección al Empleo.

Aquello abrió una grieta casi inabordable entre el plantel y la administración del club, que incluso llegó a comparar esta crisis con lo ocurrido en 2002, cuando la institución terminó en la quiebra por su incapacidad para pagar sus millonarias deudas.

Lo cierto es que esta historia de confrontación en incertidumbre se comenzó a fraguar en medio de un mes trascendental para el equipo, donde se celebró su cumpleaños número 95 en medio de la sombra de momentos de gloria y bonanza que ahora parecen lejanos.

Negociaciones en medio del aniversario

Con casi un mes sin jugar un encuentro oficial, el plantel albo se abrió a la posibilidad de una rebaja en los salarios, tal como lo han hecho instituciones como el FC Barcelona en España o la Juventus en Italia. En la segunda semana de abril los integrantes de Colo Colo se enfocaron de lleno en conseguir un acuerdo para resolver el tema.

En medio del diálogo dirigencial, la institución celebró su aniversario, el que no contó con mayores celebraciones oficiales más allá del lanzamiento de algunos fuegos artificiales por parte de los hinchas, los que llamaron la atención en un ambiente de pandemia y confinamiento.

El primer rechazo del plantel a la propuesta de Blanco y Negro se conoció el 9 de abril. La piedra de tope para concretar la medida fue el retorno de los descuentos, el que se concretaría en 2021 y sin el monto íntegro. Aquel punto nunca llegó a ser resuelto y prácticamente fue lo que distanció a las partes de forma definitiva.

Esteban Paredes, capitán del equipo, salió al paso de las críticas y aseguró que los jugadores sí querían recortar su salario, reiterando que los jugadores buscaban colaborar a su manera.

El quiebre

La bomba sobre el Estadio Monumental terminó cayendo el día 22 de abril, cuando los directivos de Blanco y Negro anunciaron que finalmente no se había llegado a un acuerdo con los jugadores para una rebaja de sueldos. Aquello los obligaba a acogerse a la Ley de Protección al Empleo, lo que implicaba la suspensión de los contratos y la disminución de ingresos de sus funcionarios.

“No pensé que podíamos generar este quiebre. Yo pienso que los jugadores le han dado la espalda a su institución y eso me tiene muy desilusionado. Nos hemos visto obligados a recurrir al seguro de Protección del Empleo y no lo queríamos hacer”, expresó.

La declaración más potente de parte de la directiva vino de parte del entonces director de la concesionaria, Daniel Morón, quien incluso comparó lo ocurrido con la quiebra de 2002. “Nunca me imaginé este escenario. Este club ha pasado por muchas situaciones difíciles y creo que los jugadores en la quiebra entendieron la situación, hubo sensibilidad”, afirmó el ex arquero.

Paredes salió al paso de esta comparación y aseguró que al plantel que jugó durante la bancarrota sí se les devolvieron sus dineros. Tras esto abrió las dudas por su continuidad en el equipo y en el fútbol.

Los cambios en el directorio

Blanco y Negro justificó la aplicación de la ley (la que fue aceptada por el cuerpo técnico encabezado por Gualberto Jara), señalando que las deudas de la institución no se podrían abordar completamente con los dineros que entrega el CDF.

Aunque la empresa no ha detallado sus problemas financieros, ha insistido con que si no toma medidas para mejorar su situación financiera, considerando que se reportaron pérdidas de 2.200 millones de pesos en 2019, en una cifra que se podría incrementar por algunos gastos adicionales como el pago por el despido del entrenador Mario Salas.

En el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) creen que estos antecedentes no serían suficientes para que los albos accedan a la suspensión de los contratos, afirmando que tanto ellos como otros clubes que recurrirían a la Ley no cumplen las condiciones de no estar recibiendo ingresos debido a la pandemia. La organización gremial entregó los antecedentes a la Dirección del Trabajo (DT), que deberá definir el caso.

Una semana después del quiebre, Colo Colo comenzó con los preparativos para poner en marcha la Ley de Protección al Empleo con la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC). En esos días también se planificó una junta de accionistas, la que trajo como novedad la salida de Daniel Morón como representante del Club Social y Deportivo en el directorio.

El mes de abril se cerró con otro foco de conflicto, el que enfrentó a Mosa directamente con el Sifup. Es que el empresario puertomontino acusó al sindicato de “buscar vitrina” con el caso de los albos sin considerar que habían otros equipos pasando por la misma situación.

Aunque los dirigentes aseguraron que tienen las “puertas abiertas” para los jugadores, la incertidumbre sobre el equipo “popular” está latente, ya que se cree que además de los problemas económicos se deberá trabajar en la recuperación de las confianzas entre los principales integrantes del equipo.

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