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El incómodo retorno de Colo Colo tras el quiebre con Blanco y Negro

Dirigentes y jugadores albos se reencontrarán tras cuatro meses de conflictos. Ambas partes han mostrado su intención de dialogar, pero todo se sabrá durante esta jornada.

El incómodo retorno de Colo Colo tras el quiebre con Blanco y Negro
El incómodo retorno de Colo Colo tras el quiebre con Blanco y Negro

El retorno a los entrenamientos del fútbol tras la autorización otorgada por el Gobierno implicará el esperado reencuentro entre los jugadores y los dirigentes de Colo Colo, quienes llevan cuatro meses distanciados luego del quiebre por la rebaja salarial asociada a la crisis del coronavirus.

La aplicación de la Ley de Protección al Empleo dividió a un equipo que hasta antes del receso intentaba salir adelante luego del despido de Mario Salas. Los buenos resultados obtenidos por el entrenador interino Gualberto Jara y el entusiasmo por obtener a un DT de categoría se vieron frenados por la llegada del COVID-19 y la falta de comunicación entre los futbolistas y la concesionaria Blanco y Negro.

Ambas partes se reunirán este jueves en el Estadio Monumental y la Clínica Meds, donde deberán realizar el test de PCR para retornar a los entrenamientos. La situación se anticipa incómoda, debido a los constantes mensajes entre las partes, pero se espera que exista cierto acercamiento luego de las últimas declaraciones de los referentes.

Los albos -que desde ahora deberán ganar los $650 millones de su plantilla mensual de forma íntegra– tendrán entre tres y cuatro semanas para dar vuelta la página, llegar a una reconciliación y reconectarse con sus desafíos en el Campeonato Nacional y Copa Libertadores.

El día del quiebre

Para entender las tensiones en el retorno de Colo Colo hay que ir hasta el 22 de abril. Tras negociaciones fallidas entre dirigentes y representantes del plantel, entre ellos el capitán Esteban Paredes, el presidente de Blanco y Negro, Aníbal Mosa, y el vicepresidente, Harold Mayne-Nicholls, informaron que se sumarían al proyecto creado por el Gobierno para sostener a las empresas que no funcionaban por culpa de la pandemia.

La suspensión de los contratos impactó fuertemente a los jugadores. Paredes, por ejemplo, habría bajado en casi el 95% el monto de su sueldo de 40 millones mensuales. También hubo situaciones como la del argentino Nicolás Blandi, quien al llevar menos de seis meses en el país no tenía los fondos suficientes en la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC).

Las declaraciones de los bandos

Los jugadores, con apoyo del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), empujaron el conflicto a la Dirección del Trabajo.

Tras un encuentro entre ambas partes concretado durante el 11 de mayo, Paredes lanzó duras declaraciones contra Mayne-Nicholls, quien actuaba como su contraparte en la negociación. “Es difícil cuando hay gente que lleva seis meses y se apodera del club. Son misiones que cada uno cumple. Yo voy a seguir dando todo directamente con el club”, expresó el goleador.

Antes de esto, el ex Santiago Morning se había enfrentado con el entonces integrante del directorio, Daniel Morón, quien comparó la reacción de los futbolistas con la crisis alba desatada por la quiebra en 2002.

La pelea por la camiseta

Este distanciamiento total entre el plantel y la directiva estuvo acompañado por un conflicto paralelo entre la concesionaria con el sponsor de su camiseta, el que agudizó los problemas institucionales.

A través de un hecho esencial informado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la administradora acusó a la empresa Umbro de incumplir con el contrato y no entregar sus pagos, causando un daño a sus actividades.

La compañía de ropa respondió rápidamente y anunció el fin de su contrato con Colo Colo para el 31 de diciembre. Con esto el “Cacique” quedará sin una marca oficial que lo vista y deberá buscar otra oferta para tener un nuevo respaldo económico pensando en la temporada 2021.

Los acercamientos y el tema pendiente

Semanas antes del retorno, los diversos actores del quiebre de Colo Colo mostraron su voluntad de sentarse a dialogar. El primero que habló en ese sentido fue el propio Esteban Paredes, quien a inicios de julio afirmó que quiere superar las peleas por el bien de la institución.

“Tenemos que conversar por el bien de Colo Colo (…) Colo-Colo no es Paredes ni Mosa (…) Por el bien de la gente, la institución, tenemos que dejar las diferencias de lado. Hay que llegar a algún acuerdo, mirarnos a la cara, saludarnos y decirnos las cosas como tienen que ser (…) Estamos abiertos a cualquier circunstancia”, expresó el atacante a CDF.

A estos dichos se sumaron los de Aníbal Mosa, quien admitió que el estallido social, la pandemia y el conflicto con el plantel provocaron una “tormenta perfecta” en el club, la cual se debe superar con el reinicio de las actividades.

“Lo que pasó va a tener que servir para ver de qué manera mejoramos la relación, ya que tenemos una responsabilidad, dirigentes y jugadores, que es llevar el escudo de Colo Colo. El hincha quiere ver a su equipo jugando, entrenando y ganando. El desafío es dar vuelta la página y sincerarnos en una conversación privada”, expresó el empresario a radio Cooperativa.

El retorno de Colo Colo también estará marcado por una visita que realizará la Dirección del Trabajo por el caso de Iván Morales, quien se estaría pagando de forma particular el tratamiento por una grave lesión. Aquel tema pendiente también debería ser abordado en el “cara a cara” entre ambas partes.

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