Deportes

Violencia y racismo: las historias detrás de cuatro partidos inconclusos del fútbol chileno

El término del encuentro entre Colo Colo y Universidad Católica decretado por la ANFP trajo a la memoria varios hechos similares, en donde diversos escándalos impidieron que los encuentros terminaran en los 90 minutos.

Violencia y racismo: las historias detrás de cuatro partidos inconclusos del fútbol chileno
Violencia y racismo: las historias detrás de cuatro partidos inconclusos del fútbol chileno

La suspensión definitiva del clásico entre Colo Colo y la Universidad Católica que fue decretada por la ANFP luego de los violentos hechos registrados el pasado fin de semana en el Estadio Monumental trajo a la memoria otros partidos del fútbol chileno que quedaron inconclusos, y que marcaron un antes y un después por las consecuencias deportivas y sociales que dejaron.

La escena protagonizada por el delantero albo Nicolás Blandi, quien terminó caído luego que le lanzaran un petardo desde la tribuna donde se ubica la Garra Blanca, lamentablemente no es nueva y es un reflejo de la complicada situación que se vive en los recintos deportivos nacionales desde hace décadas.

Pero las peleas y los ataques hacia los futbolistas no han sido los únicos hechos que han motivado el término anticipado de los encuentros, ya que incluso hubo un incidente racista que caló hondo en la actividad, la que no estaba acostumbrada a estos hechos.

1. El clásico que clasificó a Colo Colo


Era el 16 de diciembre de 2017 y se disputaba la semifinal del Torneo de Clausura con un intenso superclásico entre Colo Colo y Universidad de Chile. El encuentro de ida terminó con una victoria 2-0 para los albos en el Estadio Monumental. El encuentro de vuelta tuvo a los azules jugando como local en el Estadio Nacional.

El juego estuvo marcado por la máxima tensión tanto entre los planteles como en la hinchada de ambos equipos. La chispa que desató el conflicto fue la expulsión del entonces defensa universitario Rafael Olarra tras un cabezazo al defensa colocolino Miguel Riffo y luego un empujón a Moisés Villarroel, quien exageraría lanzándose al piso.

Tras esta acción, los hinchas comenzaron a lanzar una serie de objetos hacia la cancha. Ante este escenario -con peleas dentro y fuera del campo de juego-, el árbitro Enrique Osses decidió cerrar el encuentro en el minuto 67, cuando Colo Colo ganaba 1-0.

El caso pasó a la ANFP, que decidió dar por terminado el encuentro, con el que el elenco dirigido por Claudio Borghi pudo pasar a la final ante la Universidad de Concepción, la que terminó dándole su cuarto título consecutivo.

2. Yuraszeck vs. Estévez

Fue uno de los partidos más escandalosos del fútbol chileno durante el año 2013, dejando una disputa dirigencial que hasta ahora no se ha repetido. Era el 27 de octubre cuando Universidad de Chile recibió a Universidad Católica en el Estadio Nacional.

El encuentro era clave para los azules, ya que de ganar tenían la opción de seguir luchando por el título. Por lo mismo, el gol del cruzado Milovan Mirosevic durante el primer tiempo terminó complicando todas sus opciones.

Pero la situación no quedó ahí, ya que el jugador de la UC Fernando Meneses recibió el golpe de un rollo de papel directamente en la cabeza, siendo acusado de exagerar para detener el partido. El hecho ocurrió en el minuto 55, cuando los laicos aún intentaban obtener algún punto frente a su clásico rival.

Al interior de la cancha hubo empujones, gritos e incluso un intento de agresión de Johnny Herrera. La pelea también se fue hacia los dirigentes, ya que el presidente de Azul Azul, José Yuraszeck, fue acusado de impedir el ingreso de su par de Cruzados, Jaime Estévez, y el gerente deportivo, José María Buljubasich, al camarín donde estaba dialogando junto con el árbitro Enrique Osses.

Al final, el directorio de Quilín dio el partido por cerrado con el resultado favorable para la UC, a falta de más de 30 minutos de partido.

Yuraszeck terminó siendo denunciado en el Tribunal de Honor, al ser acusado de intentar influir en el partido. Finalmente, tuvo que ofrecer sus disculpas al ex diputado PS por “la descortesía de no haberlo dejado acceder a los camarines de los árbitros”.

3. La vergüenza del racismo

El año 2014 el fútbol chileno fue testigo de un hecho que había ocurrido en partidos anteriores, pero que nunca se manifestó de forma tan impactante.

El protagonista fue el jugador venezolano de San Marcos de Arica Emilio Rentería, quien recibió insultos racistas y xenófobos de parte de la barra de Deportes Iquique durante el clásico nortino que se disputó en el Estadio Carlos Dittborn.

La situación fue detectada por el árbitro Julio Bascuñán, quien a través de un mensaje transmitido por los altoparlantes del estadio pidió que el público terminara con sus ataques hacia el futbolista. Aquello no pasó y el juez finalmente decidió suspender el cotejo con 71 minutos jugados y con el marcador 1-0 a favor de los ariqueños.

El caso llegó a la ANFP, que tras revisar el informe del juez resolvió “dar por terminado el partido que fue suspendido por el árbitro en el minuto 71 del segundo tiempo con el resultado que en esos momentos registraba el marcador”.

La situación de Rentería era seguida por todo el mundo deportivo, ya que en la fecha anterior había sido víctima de insultos durante un encuentro ante O’Higgins.

El jugador incluso fue recibido en el Palacio de La Moneda por el entonces vocero de Gobierno, Álvaro Elizalde, donde se le expresó su apoyo. Actualmente, Rentería juega en el campeonato venezolano tras su paso por Ñublense luego de dejar el cuadro de Arica.

4. La invasión de la Garra Blanca

El 22 de noviembre de 2019, el fútbol chileno intentaba retornar a la normalidad con sus partidos tras semanas de suspensión por el estallido social.

La falta de seguridad y los llamados a boicot de las barras bravas, que acusaban que el fútbol era una supuesta “distracción” de los problemas que había generado la crisis, hicieron que el duelo entre Unión La Calera y Deportes Iquique en el Estadio Bicentenario de La Florida fuera la prueba de fuego para futbolistas, entrenadores y dirigentes.

El encuentro comenzó con una aparente normalidad e incluyó gestos de los propios futbolistas a favor de la movilización. Una concentración de integrantes de la Garra Blanca en el Estadio Monumental ponía todas las dudas sobre la mesa, debido a la cercanía de ambos recintos.

Los malos presagios se cumplieron, ya que los barristas se trasladaron hasta La Florida e ingresaron al estadio mientras se jugaba el minuto 67. Aquello llevó a que el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) solicitara el cierre definitivo del torneo, cuestión que se definió un par de días después en el Consejo de Presidentes de la ANFP.

El partido se dio por jugado y cerrado, lo que implicó que los iquiqueños dejaran en el penúltimo lugar de la tabla a Universidad de Chile, elenco que se salvó del descenso luego que se decidiera suprimir las caídas a Primera B.

Más Noticias

Más Noticias