Educación

Creñol: el español para haitianos que gana terreno gracias a Whatsapp y las escuelas comunitarias

Tres escuelas de español para haitianos aconsejan usar Whatsapp, salidas a terreno y ver TV como claves de enseñanza útiles y novedosas para quienes trabajan con estos nuevos vecinos. La idea, aseguran los educadores, es acabar con “la figura folclorica del negrito que necesita ayuda”.

Creñol: el español para haitianos que gana terreno gracias a Whatsapp y las escuelas comunitarias

Una amplia oferta de manuales de bolsillo, clases de español por Whatsapp o comilonas autogestionadas en que chilenos y haitianos comparten cada fin de semana, son parte de las estrategias didácticas con las que diversas escuelas comunitarias de Santiago llevan adelante un plan de integración de estos migrantes en su terreno. Los tips, dirigidos a educadores populares, de ONG’s, universidades y juntas de vecinos que realizan este tipo de enseñanza fueron parte de las interesantes conclusiones del primer encuentro de éstas prácticas.

Comunas como Estación Central, Pedro Aguirre Cerda o Quilicura cuentan, por ejemplo, con proyectos nacidos en escuelas de pedagogía de universidades como la Alberto Hurtado, Universidad Academia de Humanismo Cristiano o la misma comunidad que intervienen en un fenómeno que trasciende, muchas veces, la enseñanza del idioma.

Es el caso de la Escuela Pública Comunitaria Barrio Franklin, a cargo de la UAHC donde el docente de la escuela de Pedagogía en Historia, Fabián Cabaluz, explica que antes de elaborar un plan de estudios, se identifican primero las principales inquietudes de estos alumnos. Preocupaciones como género, trabajo, vivienda, educación, espacio público y transporte son el objetivo de las clases que incluyen salidas a terreno, diálogo con otros migrantes y discusiones sobre el trato de los noticieros a la cuestión migratoria, entre otros.

“La educación es una de las herramientas fundamentales para acabar con los estereotipos y desarrollar un ejercicio que reconozca la historicidad de la cultura haitiana. Es muy común que se les tienda a “folclorizar” en la figura paternalista del negrito que necesita ayuda. Este tipo de denigración dificulta el aprendizaje y no aporta a dignificar a estas personas”, señala el profesor Cabaluz.

Destaca también que esta iniciativa integra la acción de las Escuelas de Pedagogía en Lengua Castellana, Trabajo Social, un Centro de Atención Psicológica y la Clínica Jurídica de la casa de estudios a través de su Programa Intercultural de Salud Mental para abordar de mejor manera las precariedades de la población haitiana.

En el caso del Centro Universitario Ignaciano, dependiente de la Universidad Alberto Hurtado, que funciona en la escuela Los Nogales de Estación Central , asisten desde preescolares haitianos hasta sus padres. “Unos 200 alumnos de español”, explica la voluntaria Belén Marín. Quien destaca que el trabajo de estudiantes de distintas carreras suma redes colaborativas con instituciones jesuitas y un diccionario de creyol-español propio de distribución libre y gratuita.

Marín aconseja a quienes se dedican a la enseñanza de este tipo, que brinden especial importancia al break, al espacio entre clases que es donde realmente se genera una interacción menos formal. “Ese es el espacio en que emergen más espontáneamente las historias de vida, intereses y dificultades de estos alumnos. Se generan diálogos más fluidos que ante el resto de la clase y el feedback se da para ambas partes”, señala. Otro dato que aportan es el de la importancia de las pruebas de diagnóstico para evaluar el nivel de español de los participantes antes de comenzar el programa y poder generar módulos diferentes para los migrantes interesados en el español.

En el caso de la experiencia lectiva Lekòl Popilè Haichile, de la Villa Francia, Gonzalo Araya y Loreto Contreras, explican que a algunos haitianos se les facilita el aprendizaje aplicando parábolas bíblicas como contenido de trabajo puesto que son una cultura muy creyente. “El trabajo se organiza en comisiones en las que también participan activamente los alumnos. Al final de cada clase se realiza una asamblea común donde aparecen inquietudes sociales y académicas que se consideran fecha a fecha. También esta escuela implementó un dinámico grupo de Whatsapp para resolver dudas de los participantes“, indica.

“En la enseñanza del “creñol”, como le llamamos a este español para haitianos, hemos identificado como desafíos recurrentes que existen muchas irregularidades y excepciones propias del habla chilena que dificultan el proceso y que –desgraciadamente- las condiciones precarias de trabajo a que se somete en Chile a los hermanos haitianos suele ser la primera barrera para que puedan asistir permanentemente a clases”, señala Araya.

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