Educación

Tele-educación en tiempos de Covid-19: una obligación y deuda del país

Hoy Chile y el mundo enfrentan un enemigo invisible y silencioso solo comparable con la “Gripe Española”, que fue un brote de influenza que diezmó a más de 40 millones de personas a principios del siglo XX justo al término de la Primera Guerra mundial, matando a más personas que el mismo conflicto. La pandemia […]

Tele-educación en tiempos de Covid-19: una obligación y deuda del país
Por:  Kenneth Pugh

Hoy Chile y el mundo enfrentan un enemigo invisible y silencioso solo comparable con la “Gripe Española”, que fue un brote de influenza que diezmó a más de 40 millones de personas a principios del siglo XX justo al término de la Primera Guerra mundial, matando a más personas que el mismo conflicto. La pandemia del coronavirus está afectando todos los aspectos de nuestra vida, desde la forma de ir a comprar, trabajar, relacionarse, conversar, saludarnos, entre otros. En el ámbito educativo, las clases se encuentran suspendidas en las Universidades y en los colegios desde mediados de marzo hasta fines de abril, por lo que millones de estudiantes no volverán a las aulas hasta mayo e incluso ese plazo se puede prolongar.

La gran mayoría de los estudiantes universitarios han podido seguir sus clases en línea desde sus hogares, dado que las universidades se encontraban preparadas, en cambio los alumnos de básica y media tienen muchas dudas de cómo continuar con su proceso educativo y no perder el año académico. El Ministerio de Educación ha dispuesto de la página curriculumnacional.mineduc.cl -basada en el programa “Aprendo en Línea”- para que los alumnos puedan practicar los ejercicios y guías de acuerdo a sus respectivas mallas curriculares en sus casas. No obstante, esta opción no considera a los miles de hogares que no cuentan con una conexión a Internet. Por lo tanto, en este escenario surge la posibilidad de potenciar una televisión educativa y cultural, con amplio enfoque e inclusiva, que podría convertirse en una oportunidad concreta para niños, niñas y jóvenes que no tienen acceso a plataformas digitales o materiales impresos.

En un país como el nuestro, donde ha quedado en evidencia abismales desigualdades y una fuerte brecha a nivel digital, y de alfabetización en materias tecnológicas, la contribución que puede entregar la televisión abierta en estos momentos de crisis de salubridad, es clave y decisiva en la difusión de contenidos educacionales para estudiantes de enseñanza básica y media.

Una buena iniciativa y punta pie inicial para fortalecer la tele-educación es lo que está realizando desde el lunes 23 de marzo el matinal de TVN, Buenos días a todos, que cuenta con una sección realizada en conjunto con el Ministerio de Educación, dedicada a contenidos educativos que buscan incentivar la continuidad del aprendizaje. Este espacio cada día pone a disposición de la audiencia a especialistas que abordan estrategias para fomentar el aprendizaje en el hogar.

Siguiendo esta misma línea, el Colegio de Profesores propuso hace unas semanas que la televisión abierta en Chile colabore con los procesos educativos de los estudiantes de nuestro país y disponga, al menos, de un horario diario de emisión de programas educativos, que lleguen de manera libre y gratuita a todos los hogares que cuenten con un televisor, mientras se mantenga la crisis por el Covid-19. Una propuesta similar ha realizado el Colegio de Periodistas y ha tenido una buena recepción entre los ciudadanos.

Entre todos los actores de la sociedad como los colegios profesionales antes mencionados, Asociación Nacional de Televisión (ANATEL), autoridades, parlamentarios, sociedad civil, centro de apoderados, centro de alumnos, etcétera; tenemos que aportar en la realización de una programación educativa acorde a lo que nuestro país necesita en estos momentos, tomando como base, por ejemplo, el material pedagógico ya elaborado por el Consejo Nacional de Televisión (con series y programas como “Experimenta” sobre ciencias naturales; “Pichintún” sobre los pueblos originarios; y “Lyn y Babas” sobre ciencia e investigación) e incorporando en las programaciones de TV abierta realizaciones audiovisuales (documentales, ficción y otros formatos) de preferencia nacionales, que den cuenta de contenidos educativos, valóricos y formativos junto con promover la diversidad cultural, étnica y territorial de Chile.

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