Educación

Universidad de Chile elaboró guía para evitar brotes de COVID-19 en colegios

El Departamento de Ingeniería Industrial y el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) propuso el establecimiento de burbujas en los cursos para contener los contagios.

Los establecimientos educacionales pueden funcionar en la fase 2 en adelante. (Agencia UNO/Archivo)
Los establecimientos educacionales pueden funcionar en la fase 2 en adelante. (Agencia UNO/Archivo)

Investigadores del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile y del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) de la Universidad de Chile elaboraron una guía para evitar los brotes de COVID-19 al interior de los colegios, considerando que los establecimientos pueden funcionar desde la fase 2 (transición) en adelante dentro del plan Paso a Paso.

El reporte técnico, titulado “Prevención y Trazabilidad para el Retorno a Clases Presenciales en Colegios”, fue desarrollado por los expertos Susana Monschein, Marcelo Olivares, Joaquín Siebert y Patricio Foncea, quienes evaluaron las diversas medidas para mitigar los contagios de coronavirus al interior de las comunidades escolares.

“Diversos estudios en Europa y Estados Unidos han concluido que los colegios no han sido un gran foco de aumento en la transmisión de COVID-19, en parte debido a las medidas de contención implementadas. Sin embargo, la evidencia también indica que sí han surgido brotes en esos establecimientos, y que es importante mantener medidas de mitigación en ellos para evitar un aumento en las infecciones”, se lee en el estudio.

Hace algunos días, la casa de estudios había entregado un adelanto de su documento, en donde señalaba que el cierre total de los colegios frente a un caso de COVID-19 tendría un “impacto marginal” en la contención de un brote, estimando que las medidas por curso serían las más efectivas.

Marcelo Olivares, uno de los investigadores a cargo del estudio, planteó que “cuando el protocolo de cerrar sólo al curso se combina con una reducción de alumnos por sala a la mitad, las infecciones se reducen en 35% y con clases online, en 50%”.

Esta es una estrategia de contención de brotes que consiste en dividir los cursos en “burbujas” más pequeñas. Por ejemplo, un colegio de tres salas por nivel (con 30 alumnos cada una) puede ser dividido en seis salas por nivel, con 15 alumnos cada una.

El informe recomendó realizar testeos dos veces por semana a toda la comunidad escolar asintomática para establecimientos en los que no sea posible reducir el número de alumnos por sala (por falta de espacio o de profesores). Esto, sostuvieron los especialistas, permitía reducir los contagios en similar magnitud a reducir los cursos a la mitad de alumnos.

Esta última idea se está aplicando en Reino Unido y sería útil para los establecimientos que, por diversas razones, no pueden reducir su cantidad de alumnos por sala.

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