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Cuperscience anuncia ronda de inversión para estudios clínicos y registrarse en FDA

Para esa evaluación, la empresa tiene que viajar a España y costear el laboratorio. Además, allá se hará un estudio clínico en 200 pacientes para comprobar la efectividad del tratamiento.

“Lo primero que tenemos que hacer es contratar un representante de registro, que es el puente entre nosotros y la FDA y quien habla por nosotros frente al organismo. Y a esa empresa ya la tenemos”, cuenta Méndez.
“Lo primero que tenemos que hacer es contratar un representante de registro, que es el puente entre nosotros y la FDA y quien habla por nosotros frente al organismo. Y a esa empresa ya la tenemos”, cuenta Méndez.

Cuperscience realizó en 2014 un estudio clínico en 30 pacientes con heridas de pie diabético que se extendió hasta 2015, en el que probaron su tratamiento: Cupersan Gel y Cupersan Clean, productos de uso tópico en base a cobre que se aplican en las lesiones abiertas acelerando su cicatrización.

Esto motivó a la startup a ofrecer su producto en hospitales y Cesfam de todo Chile. A la fecha, lo han usado en 554 centros de salud, en todos con excelentes resultados, por lo que el siguiente paso estaba claro: debían internacionalizar el tratamiento.

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“Y para vender en EE.UU. necesitamos la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration)”, cuenta Rafael Méndez, CEO y fundador de Cuperscience.

La misión no es fácil: necesitan conseguir US $1,5 millones. Por esta razón, iniciaron una ronda de inversión para conseguir capital.

“Estaremos en este proceso desde diciembre hasta marzo. La idea es conocer a los potenciales inversionistas y contarles de nuestro plan porque, buscamos alguien que no solo que aporte con dinero, también con experiencia, contactos y que sea parte del equipo”, dice Méndez, lo que en la industria se llama Smart Money.

“Lo primero que tenemos que hacer es contratar un representante de registro, que es el puente entre nosotros y la FDA y quien habla por nosotros frente al organismo. Y a esa empresa ya la tenemos”, cuenta Méndez.

Luego, la FDA revisa las certificaciones de seguridad, efectividad y la calidad del producto. Tras ello deben demostrar la seguridad, que no sea tóxico o haga daño a las personas. Eso lo comprueban a través de un estudio de biocompatibilidad.

Para esa evaluación, la empresa tiene que viajar a España y costear el laboratorio. Además, allá se hará un estudio clínico en 200 pacientes para comprobar la efectividad del tratamiento.

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