Entretención

Patricia Rivadeneira: “Seguimos pagando más en las isapres, ganando menos que los hombres, con más obligaciones y menos derechos”

La actriz de Perdona Nuestros Pecados de Mega analiza la situación actual de la mujer chilena.

"Seguimos pagando más en isapres, ganando menos, con más obligaciones y menos derechos"
"Seguimos pagando más en isapres, ganando menos, con más obligaciones y menos derechos"

Estela Undurraga es el personaje que interpreta hace más de un año Patricia Rivadeneira en la teleserie nocturna de Mega, Perdona Nuestros Pecados, que esta noche finaliza su primera temporada.

Durante este año que estuvo al aire, la mujer debió enfrentar diversos -y traumáticos episodios- como el descubrir la infidelidad de su marido, atropellar a su hijo, ser internada en un psiquiátrico y someterse a un tratamiento de electroshock.

Precisamente fue este último episodio, sumado al asesinato de su hermana que convirtió a Estela en una mujer de armas tomar, que decidió tomar su vida por las riendas y exigir lo que le corresponde.

Es la evolución de su personaje y el rol que han tenido las mujeres en el último tiempo los temas principales que Rivadeneira abordó en conversación con El Dínamo. En esta oportunidad, también aprovechó de referirse a la lucha por los derechos y la situación que viven muchas mujeres a raíz de la penalización que existe en Chile sobre el aborto libre.

-¿Cómo evalúas la evolución de tu personaje que pasó de una mujer sumisa a una mucho más empoderada?

-A ella le han pasado cosas terribles, tremendas. Partió descubriendo que su marido no la quería, que su mejor amiga la quería menos, accidentó a un hijo, en fin… Ha tenido una vida bastante desgraciada. La encontramos en el momento de quiebre de una felicidad que ella creía y que era ficticia. Es una clásica mujer que prefiere no ver lo que está pasando enfrente de sus narices, para conservar cierta abulia y se ve despertada por las evidencias de que en realidad su vida era un gran engaño y termina, por lo mismo, encerrada en un psiquiátrico. Desde ahí ella se reconstruye y utiliza las mismas armas de Armando (Álvaro Rudolphy), que son el engaño y la manipulación para recuperar su familia y sus hijos. En esos años, las mujeres estaban sometidas por ley a los maridos. No podías hacer abandono de hogar, ellos eran los que administraban los bienes aunque fueran de ella, la mujer era considerada ‘parcialmente incapaz’ para la ley. Tuvo que morir su hermana para que ella finalmente se decidiera a terminar con esta relación patológica. Pero si piensas, el mundo está lleno de malvados que gobiernan países, que han dirigido las más grandes guerras de la humanidad. Por lo tanto es un talón de Aquiles de nosotros, como cultura humana, que nos dejamos seducir o avasallar ante aquellos que demuestran tener el poder.

-¿Crees que reflejas lo que ha ocurrido con las mujeres en los últimos años?

-Las mujeres han dado grandes luchas sociales, históricas, que de alguna manera Estela va encarnando. De pasar de ser esta mujer sumisa a poder vivir el amor con un hombre, a pesar de no estar casada, a romper con los tabúes que ella lleva en su fuero interno por su educación. Creo que esa es la historia del feminismo y de las mujeres en la actualidad. Esas son luchas que seguimos dando, por eso estos temas siguen siendo importantes. Pareciera que estuviéramos en el pasado, pero seguimos estando en el presente. Cuando la Estela tuvo su primer orgasmo, se me acercaron un montón de mujeres a decirme que no habían tenido un orgasmo o que su madre había muerto sin haber sentido el verdadero placer erótico con su marido. Son historias que se van repitiendo y que, de alguna forma, con esta producción queremos romper esos paradigmas, romper esos tabúes y mostrar cómo se fueron construyendo. Parecieran historias anacrónicas y no lo son tanto. Siento que las mujeres hemos ido ganando terreno en todas las áreas, pero todavía hay mucho por hacer: seguimos pagando más en las Isapres, lo que es una vergüenza nacional, seguimos ganando menos que los hombres, más obligaciones y menos derechos.

-Recién el año pasado se aprobó una ley que despenaliza el aborto, pero en tres causales…

-Las mujeres tienen derecho a abortar, a decidir por sus propios cuerpos. Soy partidaria del aborto libre. Creo que es algo muy personal. Lo que considero que es nefasto es que haya una ley que penalice. Yo no sé si me haría un aborto, he tenido la fortuna de que nunca me lo hice, pero me parece inapropiado que haya una ley que penalice a las mujeres que toman ese camino. Me parece aún más pernicioso y horroroso que este medicamento Misoprostol esté penado por la ley, por qué seguir tapando el sol con un dedo. El aborto se practica, se ha practicado y se seguirá practicando por siempre. Es una decisión que la mujer tiene que tomar sola con su conciencia.

– En ese sentido, ¿respaldas este manual para realizar abortos “caseros” que publicó la Fech en sus agendas?

– Sí, aparte que está en Google. Creo que no hay que hacer un escándalo de nada, cuando lo escandaloso es que a las mujeres se las deje abandonada y no tengan un apoyo certero cuando se enfrentan a situaciones como estas. Y que tengan que recurrir a estar en soledad en una práctica de tanto dolor y tanto estrés. He visto situaciones espantosas de gente que ha descubierto un feto inviable y tienen que viajar al extranjero, porque en Chile, a pesar de que ahora recién está esta ley, es tan engorroso que pasa el tiempo y después ya tienes cinco meses de embarazo. Es una aberración.

Más Noticias

Más Noticias