Un hotel chileno ascendió al puesto n°2 de los mejores del mundo en la categoría all inclusive y a la vez, se consolidó como el mejor en su tipo en Sudamérica, según el ranking de Tripadvisor 2026. Patagonia Camp, el nombre del laureado y exclusivo recinto, se ubica a orillas del lago Toro, en la Región de Magallanes y posee una privilegiada vista a Torres del Paine.
Su formato all inclusive ofrece experiencias privadas o compartidas en las que se incluye traslado, alojamiento, excursiones, gastronomía de autor y otras comodidades, como jacuzzis, cuyo precio fluctúa entre $700 mil y $4 millones por persona/noche dependiendo de la temporada.
Más allá de las comodidades y lujos, el hotel ofrece una particular alternativa para hospedarse: yurtas —o yurts— de inspiración mongoliana. EL DÍNAMO habló con la gerente general de Patagonia Camp, Mariana Ramírez, para desentrañar los atractivos del recinto y las decisiones que motivaron a su creación.
“Desde el origen del proyecto se buscó ofrecer una forma distinta de experimentar la Patagonia. Al dormir en un yurt el huésped se duerme viendo las estrellas desde la cúpula central, sintiendo el viento, la lluvia, los pájaros al despertarse. La idea es que sienta que está inmerso en el paisaje, no simplemente observándolo desde una habitación. Pero, con todas las comodidades de un hotel tradicional; calefacción central, baño en suite y todos los amenities“, detalla la profesional.

La elección no fue solo estética, añade. “Nuestra infraestructura fue diseñada buscando intervenir lo menos posible el terreno. Las pasarelas elevadas y la distribución de los yurts permiten integrarse al bosque respetando la topografía y el ecosistema, algo que forma parte de nuestra manera de entender el turismo en un lugar tan privilegiado como este”, especifica.
“Este reconocimiento nos llena de orgullo porque refleja la evaluación de nuestros propios huéspedes, pero nuestro foco sigue siendo el mismo: centrarnos en las personas, mejorar cada temporada, escuchar a quienes nos visitan y seguir innovando de manera coherente con nuestro propósito”, admite Ramírez sobre el triunfo del hotel en el ranking.
Un menú sin salmón y “terapias de bosque”
La decisión de intervenir lo menos posible el entorno también se sustenta en algunas de las elecciones gastronómicas del recinto: eliminaron el salmón de su menú, por las repercusiones medioambientales que puede generar su producción indiscriminada.
“Nos preguntamos permanentemente si nuestras decisiones son coherentes con el lugar donde estamos y con el impacto que queremos generar. Por eso privilegiamos proveedores locales y de pequeña escala, buscamos productos de temporada y trabajamos con emprendedores regionales, como la cooperativa Gente de Mar en Puerto Natales, fortaleciendo la economía local y reduciendo cadenas de abastecimiento más largas”, explica Ramírez.

Otra de las experiencias en sintonía con esa idea son las “terapias de bosque” que ofrecen, una práctica japonesa diseñada para contemplar la naturaleza de forma guiada. “No queríamos que nuestros huéspedes solo recorrieran senderos o sacaran fotografías, sino que desarrollaran una conexión más profunda con este ecosistema. Cuando una persona comprende un lugar y genera un vínculo con él, naturalmente también quiere protegerlo”, explica.
“A eso se suman muchas otras acciones: contamos con plantas de tratamiento biológico de aguas, utilizamos productos biodegradables compatibles con esos sistemas, compostamos nuestros residuos orgánicos, seguimos una lógica de economía circular, medimos nuestra huella de carbono desde el 2024 y estamos avanzando hacia la carbono neutralidad este año. Son muchas pequeñas decisiones que, en conjunto, construyen una forma distinta de hacer turismo”, añade la gerente.

Kayak, senderos autoguiados y gastronomía local
Además de las terapias de bosque, el huésped puede ir de trekking en zonas de las más de 34 mil hectáreas que rodean el hotel, conducir un kayak, pescar, visitar miradores, cascadas y bosques nativos tanto dentro de la reserva como en el Parque Nacional Torres del Paine.
“Más que acumular actividades, buscamos que cada excursión permita comprender el territorio. Nuestros guías comparten su pasión y la historia del lugar, su geología, flora, fauna y cultura, transformando cada recorrido en una experiencia mucho más enriquecedora. También contamos con más de 22 kilómetros de senderos autoguiados dentro de nuestro propio predio, incluyendo nuestra experiencia de Terapia de Bosque, que invita a recorrer el entorno con una mirada distinta, más pausada y consciente”, complementa Mariana Ramírez.
Otro de los grandes atractivos es la gastronomía local que el hotel busca plasmar en sus preparaciones. “Nuestra cocina busca representar la Patagonia a través de ingredientes de la zona y relaciones de largo plazo con productores locales. Trabajamos con carnes de la región, pescados provenientes de proveedores regionales, vegetales de temporada y distintos productos, cervezas y licores elaborados por pequeños emprendedores locales“, cuenta la encargada.
