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La UC vuelve a cuartos tras 14 años: aquí las claves del triunfo sobre Gremio

Fue un partido digno de Copa Libertadores. De esos que en San Carlos de Apoquindo no se vivían hace mucho tiempo. Universidad Católica recibía a Gremio con la serie a su favor, pero sabiendo que pasara lo que pasara, iba ser durísimo.Y los más de 15.000 espectadores que llegaron hasta la precordillera lo sabían. El nerviosismo era demasadio, sobre todo por que el conjunto gaúcho se hizo de la pelota en los primeros minutos, cuando, claro, todavía quedaba demasiado por jugar.

Por:  José Antonio Giordano

Fue un partido digno de Copa Libertadores. De esos que en San Carlos de Apoquindo no se vivían hace mucho tiempo. Universidad Católica recibía a Gremio con la serie a su favor, pero sabiendo que pasara lo que pasara, iba ser durísimo.

Y los más de 15.000 espectadores que llegaron hasta la precordillera lo sabían. El nerviosismo era demasadio, sobre todo por que el conjunto gaúcho se hizo de la pelota en los primeros minutos, cuando, claro, todavía quedaba demasiado por jugar.

Pero la UC salió adelante. Se apoderó de la pelota y finalmente pudo convertir. Fue sobre el final, pero significó abrochar la clasificación y sacarse de encima toda la carga del partido.

Por esto, la UC está en cuartos de final:

El baby fútbol: Si había un partido para ponerse nervioso, era este. Pero los cruzados no renunciaron a algo que vienen mostrando durante toda la Copa: mantener la calma.

En el medio campo, la presión de Gremio nunca cesó. Siempre habían dos brasileños esperando que algún cruzado intentara darse vuelta. ¿Y qué hacían? Rotaban la pelota, una y otra vez, como indica el manual de baby fútbol.

Así, cuando el espacio era un poco más claro, iban para adelante. Y si unos metros más allá la cosa no caminaba, de vuelta para atrás a intentar por el otro lado. Puede ser desesperante para los hinchas, pero lo es más para el rival. Y funcionó.

Dos laterales brillantes: Si hay un puesto en que Católica tiene experiencia de sobra, es en sus laterales. Rodrigo Valenzuela por la derecha y Juan Eduardo Eluchans por la izquierda fueron extremadamente solventes, y, por qué no decirlo, claves en el resultado.

Es cierto que en el comienzo Gremio le cargó la mano a Eluchans, sobre todo porque los volantes de contención no se escalonaban bien para llegar a las marcas, jugando todos muy juntos por el medio. Pero con el pasar de los minutos “Elu” no tuvo más problemas, y hasta el final del partido, pasó al área rival. Cuando volvía a marcar, lo hizo mejor que nadie.

Lo mismo para Valenzuela. Incluso, el anoche capitán de la UC sacó desde la línea un gol de Gremio, que los hubiera puesto arriba en el marcador, luego de correr y tirarse de cabeza hacia el arco. Sobre el final, se fue en ataque y pudo liquidar, pero en la pared le devolvieron un ladrillo.

Vamos correteando: Mencionamos que los volantes de contención comenzaron un poco perdidos, sobre todo a la hora de los relevos en las marcas. Pero ya sobre la mitad del primer tiempo, el panorama se aclaró. Jorge Ormeño jugó cerca de los centrales, mientras que Francisco Silva y Tomás Costa salieron a corretear.

Y en eso estuvieron todo el partido. Si llegaban a perder su marca, Pizzi los mataba a gritos. Para evitar eso, no dejaron de correr. Costa estuvo en todos lados, y se las arregló para crear el fútbol, sobre todo porque anoche Marcelo Cañete no andaba de lo más inspirado.

El “Gato”, en tanto, jugó ordenado y apareció siempre para ayudar a sus compañeros cuando se veían en problemas. Esta línea fue quizás lo más alto de Católica.

El ojo de Pizzi: Con Costa jugando así de bien, el DT cruzado decidió sacarlo y poner a Milovan  Mirosevic, referente del equipo, pero que viene con muy poco fútbol en los últimos meses.

Nadie entendía nada. Es cierto que Costa estaba golpeado y con amarilla, pero salió muy molesto de la cancha. Incluso Pizzi lo paró para darle algún tipo de explicación.

Pero el cambio no pudo ser más acertado. Mirosevic inició un contragolpe, abrió la pelota para Silva y el “Gato” sacó un centro a la carrera. En el segundo palo estaba el “Milo”, para poner un cabezazo al ángulo y anotar el único gol del partido. Salió corriendo hacia los hinchas, mostrándoles la franja en su polera.

Pratto contra el mundo: Al igual que en el partido de ida en Porto Alegre, Universidad Católica jugó con un sólo delantero: Lucas Pratto.

“Maguila”, que siempre estaba sólo adelante, se las arregló toda la noche para complicar a los centrales brasileños. Incluso las pelotas que parecían perdidas, Pratto metía la cabeza, ganaba en velocidad y generaba peligro.

Esta vez no anotó, pero tener a alguien que invente una jugada después de un despeje a cualquier lado es casi más importante.

Ahora hay que achuntarle a los compañeros: Suena medio obvio, pero no lo es. Quizás el único punto bajo de Universidad Católica anoche fueron los reiterados regalos al rival.

Es cierto, es el costo de intentar salir jugando todas las veces, pero cuando uno le pasa la pelota al rival tan cerca del área, te puede costar un partido. Y la UC lo hizo demasiadas veces.

En cuartos de final, frente al histórico Peñarol de Uruguay, hay que evitarlo a toda costa. En frente, entre otros, estará Juan Manuel Olivera, ex delantero de la “U”, que con un poco de espacio te liquida. Es cosa de preguntarle a Inter, que anoche sufrió a “Palote” para quedar eliminado.

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