Estadio

Las 5 escenas que marcaron la derrota de la UC

Una noche para el olvido. No porque Universidad Católica haya jugado mal, sino porque buena parte de las opciones de avanzar en la Copa Libertadores quedaron hipotecadas en momentos en que parecía todo bajo control.

Por:  José Antonio Giordano

Una noche para el olvido. No porque Universidad Católica haya jugado mal, sino porque buena parte de las opciones de avanzar en la Copa Libertadores quedaron hipotecadas en momentos en que parecía todo bajo control.

Los dirigidos de Juan Antonio Pizzi fueron una vez más a hacer un partido inteligente fuera de Chile, pero anoche, en el Estadio Centenario de Montevideo, la suerte no estaba con los cruzados. O por lo menos no estaba con Paulo Garcés, principal responsable de la derrota por 2-0 frente a Peñarol.

Los errores del portero más un par de llegadas y un grosero error del árbitro marcaron el partido de la UC, que ahora está obligada a ganar y por lo menos con dos goles de diferencia si quiere seguir en carrera. La vuelta será el próximo jueves, y asoma claramente como el partido más complejo en todo lo que va de la Copa.

Por estas escenas pasó el resultado del partido de ida:

Golpe de entrada: Desde el comienzo del partido, parecía que la UC iba a tener que aguantar a Peñarol y arreglárselas en ataque a través de los contragolpes.

Y fue así como a los 13 minutos de juego Marcelo Cañete inventó una pared con Lucas Pratto y quedó en posición de disparo, pero mandó la pelota cerca del palo izquiero del portero.

Esa fue la mejor llegada de Católica en el primer tiempo, y, de haber marcado, el trámite del partido pudo haber sido más manejable para los visitantes.

El choque: Atacaba más Peñarol en la mitad del primer tiempo, y Jonathan Urretavizcaya llegó al arco de Universidad Católica con posibilidades de rematar. Pero se demoró mucho, y terminó dándose la vuelta para intentar un centro.

Finalmente, pudo levantar la pelota, pero más que nada por cumplir. Parecía que Paulo Garcés no iba a tener mayores problemas para terminar la jugada. Error: el portero de la UC choca con Hans Martínez, suelta la pelota incluso antes de caer al suelo y la deja en los pies de Juan Manuel Olivera, quien anota el 1-0 para Peñarol.

Mal Martínez, quien quiso pasar hacia el arco al ver salir a su arquero pero terminó haciéndole perder el equilibrio, y muy mal Garcés, quien pudo haber salido con más fuerza o por último haber puñeteado la pelota.

Desde la raya: En el segundo tiempo, Católica fue mucho más que los locales, aunque nunca pudo generar gran peligro sobre el arco uruguayo. Hubo una, eso sí, que se la sacaron literalmente de la línea del arco.

Fernando Meneses se atrevió por la derecha y probó al arco, el portero dio revote y ahí estaba, como siempre, quien se las arregló para sacar un violento remate hacia el pórtico, mientras el arquero seguía en cualquier lado.

Pero parado en la línea estaba Darío Rodríguez, quien evitó que la pelota ingresara y se transformó en el héroe de la jornada, ahogando el grito de los hinchas de Universidad Católica.

Un criminal en la cancha: Ya decíamos que la UC tenía más la pelota, y eso Juan Antonio Pizzi lo quiso aproechar sacando a Marcelo Cañete, de pobrísima actuación, y haciendo entrar a Felipe Gutiérrez.

Y aunque el “Pipe” tampoco tuvo su mejor noche, tuvo una jugada de cierto peligro. Pero el momento clave que lo tuvo como protagonista fue otro: intentando armar una jugada, el juvenil de la UC recibió una patada criminal de Guillermo Rodríguez, quien sólo se ganó la tarjeta amarilla.

Cómo habrá sido el golpe que, tras el partido el volante mostró cómo lo había dejado el central uruguayo: dos marcas casi criminales demuestran que la patada era para expulsión, por lo menos.

Una noche lamentable: No habia jugado mal Paulo Garcés. Claro, falló en el primer gol, y con eso ya era suficiente, pero a lo largo del partido el ex Everton había tenido un par de buenas intervenciones, que incluso podían dejar atrás el error en la apertura de la cuenta.

Claro, siempre y cuando la UC volviera con un 1-0 bastante abierto a Santiago, y siempre y cuando no tuviera otra chambonada. La tuvo: y fue peor.

Cuando se jugaba el último minuto de descuento, llegó al área una pelota absolutamente inocente. Cuando el arquero salió a agarrarla, algo pasó. Se le olvidó la pelota, le rebotó a él primero y luego en Alejandro Martinuccio, quien no hizo absolutamente nada pero quedó como el autor del 2-0 final.

Ahora viene Peñarol a jugar a San Carlos de Apoquindo. Con un 2-0 a su favor. Vayan dando ideas para ver cómo la UC va a pasar por esa defensa…

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