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Las cinco claves del triunfo de la UC en Brasil

Si usted ve a alguien con el pecho inflado por la calle, lo más seguro es que sea hincha de Universidad Católica. Y no es para menos: los cruzados ganaron por segunda vez en su historia en Brasil, luego de pasar nueve años sin estar en los octavos de final de la Libertadores.Aunque todavía no hay nada definido -el partido en San Carlos de Apoquindo será incluso más complicado y tensionado que el jugado en Porto Alegre-, los cruzados tienen todo el derecho a estar más contentos que de costumbre.

Por:  José Antonio Giordano

Si usted ve a alguien con el pecho inflado por la calle, lo más seguro es que sea hincha de Universidad Católica. Y no es para menos: los cruzados ganaron por segunda vez en su historia en Brasil, luego de pasar nueve años sin estar en los octavos de final de la Libertadores.

Aunque todavía no hay nada definido –el partido en San Carlos de Apoquindo será incluso más complicado y tensionado que el jugado en Porto Alegre-, los cruzados tienen todo el derecho a estar más contentos que de costumbre.

Y si bien las razones importan poco, sobre todo cuando ya están los tres puntos en el bolsillo, por estos factores, entre otros, pasó la sonrisa que tienen hoy todos los hinchas de la UC.

Lucas Pratto, imparable: El delantero argentino, el mejor jugador de Católica en lo que va de la temporada, anoche multiplicó sus bonos en la precordillera, luego de anotar los dos goles del triunfo.

El primero, como indica el manual: cuerpo recostado sobre el pie de apoyo, y el disparo al palo alejado del portero. El segundo, un cabezazo inatajable. Pero no fueron sólo los goles: “Maguila” aguantó toda la noche como un solitario hombre en punta, siempre se las arregló para complicar a los por lo menos dos centrales que lo marcaban y cuando había que volver a ayudar, era el primero en hacerlo.

Después de esto, en San Carlos ya deben haber sacado la calculadora para ver cómo pagar el pase del delantero argentino, que pertenece a Boca Juniors. En twitter ya están haciendo una colecta…

Calma, mucha calma: Ir a jugar en Brasil siempre parece desesperante. Apenas comienza el partido, uno ya mira la hora y piensa en todos los pelotazos a la olla que habrán durante la jornada.

Pero ayer la Católica se desesperó lo menos posible. Y si bien alguna vez salió al pelotazo, la mayoría de sus recupareaciones de balón las transformaban en toques cortos, en rotaciones y en pases no muy profundos, cuando más de algún hincha debe haber estado gritando como loco que la mandaran para arriba.

Gracias a esos toques llegó, finalmente, el gol del triunfo.

Orden defensivo: La UC siempre tuvo por lo menos cuatro jugadores en la línea de su área, esperando los ataques de Gremio. Por eso mismo, los brasileños no encontraron muchas formas de llegar al área, y se pusieron a pegar desde afuera.

Así llegó el gol de Douglas, un verdadero golazo, pero el balance es más que positivo. En esto tuvo mucho que ver la buena decisión de dejar “estacionado” a Juan Eduardo Eluchans, quien casi no pasó la mitad de la cancha.

Por el otro lado, Rodrigo Valenzuela subía algo más, pero contaba con el relevo de Fernando Meneses, que no se cansó de correr en toda la noche, más encima en una cancha que no terminaba nunca.

Sólidos también Hans Martínez y David Henríquez, aun cuando este último jugó con una costilla fisurada y un problema lumbar.

Buenos cambios: Juan Antonio Pizzi leyó muy bien el partido. Primero sacó al “Gato Silva”, quien había jugado bastante bien, pero entró Felipe Gutiérrez, que llega mucho más arriba y complicó a los defensas de Gremio.

Luego ingresó Gonzalo Sepúlveda, juvenil de la cantera, por el experimentado Tomás Costa. Este cambio fue un poco más arriesgado. Si bien la posición es la misma, Costa tenía amarilla y en estos casos, cuando vas ganando en Brasil, siempre hay que estar abierto a pegar una patadita.

Eso sí, le pudo costar caro: Sepúlveda le dio un pequeño empujón a un rival detro del área, y, siendo bien honestos, si el árbitro no era argentino (aunque Pitana arbitró muy bien), podrían haber cobrado penal perfectamente.

Arriba sin miedo: Al ver a la UC salir a la cancha con un sólo delantero, podía parecer que la estragie era colgarse del arco. Pero no: cubrieron bien los espacios y jamás le hicieron asco al ataque.

Aun cuando tuvieron gran parte del partido un jugador más, no es llegar y tirarle el caballo encima a un equipo brasileño. Los cruzados tuvieron el 3-1 en los pies de Meneses, que falló en la definición, y no dejó de atacar cuando quedaron 2-1. Cuando muchos no querían otra cosa que ir a meterse dentro del arco de Garcés…

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