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Karin Usach da el ABC del e-commerce para emprendedoras

¿Sirve Instagram como tienda online? ¿Cuáles son las mejores plataformas para formalizar el negocio? ¿Puede un almacén de barrio existir en internet? Aquí, la académica de la Escuela de Negocios de la UAI Karin Usach, explica las claves para que una pyme siga funcionando en medio de la inestabilidad.

Karin Usach da el ABC del e-commerce para emprendedoras
Por:  Camila Sánchez

El chileno es bueno para vitrinear y comprar por internet. De eso hemos sido testigos en cada Cyber Monday y Black Friday donde miles de personas aprovechan los descuentos para comprar pasajes, productos electrónicos, muebles, ropa, maquillaje, entre muchas otras cosas.

Ahora, tras el estallido social que surgió en Chile hace un mes, las pymes deben recurrir a esa compra a través de un click para poder salir adelante en medio de la inestabilidad.

“Lo que hace el e-commerce es que te quita la dependencia del establecimiento físico”, explica la académica de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez Karin Usach, Master en Administración de Negocios y PhD (c) en Management.

“Ahora que las tiendas físicas están amenazadas en algunas partes y que la gente no se atreve a salir, el ofrecer que tus productos estén online es conveniente para tus potenciales clientes”, explica.

Según la experta, las tiendas virtuales tienen varias ventajas: “No importan las limitaciones geográficas, puedes obtener clientes que no habías considerado, disminuye los costos respecto a la mantención de un establecimiento, permite que la gente encuentre un producto más fácil, eliminas el costo y tiempo de viaje para el cliente, y permite tener productos muy especializados para poca gente, para los cuales no valdría la pena tener una tienda física”.

Para hacerlo, hay varias alternativas como Bsale, Shopify, Bootic y Blue Commerce. ¿Por dónde empezar? Aquí, Karin nos resume los puntos más importantes:

¿Las redes sociales son el equivalente a una página?

Depende de quién es tu público. Si tus clientes están en Instagram, está bien. Pero hay segmentos que no están ahí, por ejemplo, la gente más mayor que en Chile usa Facebook. Es bueno tener una página, aunque sea simple, porque eso hace que los buscadores te encuentren. Está la forma informal de hacerlo -como se hace mucho en Chile- de decir: ‘Vendo tal cosa, nos ponemos de acuerdo y te lo entrego en una estación de metro’. Hay plataformas que te permiten formalizar el comercio electrónico y, además de visibilidad, te da credibilidad, manejo de inventarios y no son tan espantosamente caras.

¿Vale la pena la inversión, entonces?

A menos que seas una micro empresa muy complicada, si estás pensando en lo que te cuesta mantener una tienda física versus una virtual -que pueden ser 2 UF al mes- sí vale la pena.

Los chilenos compran harto por internet de aerolíneas o tiendas grandes. ¿Confían de la misma manera cuando se trata de emprendimientos?

No. Todo eso de ‘Nos juntamos en el metro’ te da más desconfianza, a no ser que veas comentarios de personas que lo han hecho y no han tenido problema. Si usas una plataforma de comercio electrónico –que tienen plantillas que facilitan el proceso de armar la tienda- hacen que la tienda se vea súper profesional y establecida. En cuanto a la confianza, también es fundamental tener siempre visible dirección, teléfono, donde contactarte.

¿Es aplicable a nivel de negocios de barrio como almacenes y restaurantes?

Sí es aplicable, pero ahí lo más complicado es lo de ‘la última milla’, o sea, el delivery. Esa es la piedra de tope, pero ¡hay tantas opciones! Para ellos pasa a ser importante el tener un acuerdo con Rappi, Uber Eats o quien pueda hacer el despacho. La gente ya se está acostumbrando a ese tipo de entrega y el comercio electrónico debería empezar a usar esas soluciones también. Yo creo que podría haber un resurgimiento o un real crecimiento de las tiendas virtuales, el mercado está madurando como para que resulte.

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