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La envidia

Sentir envidia es creer que la vida nos debe algo. Sin embargo, no nos debe nada, ya que depende de nosotros tener lo que queremos.

La envidia
Por:  Bernardita Santa Cruz

A veces siento algo que me cuesta reconocer en mí misma. Me pasa cuando veo el amor que se sienten otras personas, cosas buenas que le suceden a los demás o el simple hecho de poder correr y subir un cerro. Es una mezcla de rabia y tristeza. En esos momentos es como si no soportara ver la felicidad ajena, lo que creo que es horrible y egoísta. Es como una angustia por algo que tuve y ya no tengo, que ni sé que es. Es algo que odio sentir. Cuando me ocurre algo así, me avergüenza reconocerlo porque me doy cuenta que es envidia. Probablemente a todos nos pasa que nos gustaría que nuestra personalidad no viniera con ese sentimiento.

Hablemos de la envidia.

En primer lugar, creo que es completamente natural sentirla, desear justo lo que tiene el otro. Como, por ejemplo, cuando veo a mis sobrinos jugando, siempre que uno agarra un juguete, obvio que todos se abalanzan por el mismo y terminan peleando. Demostrándonos que la envidia está en nuestra naturaleza. Todos nos movemos por deseos, lo que no es malo ya que estos son el motor de nuestra vida. El problema es cuando no alcanzamos lo que queremos y otros sí lo hacen. Ahí puede surgir la envidia.

Ese sentimiento, en mi opinión, es manejable cuando se trata de cosas materiales. Como personalmente cuando veo a mis hermanas con algún vestido que me encanta, pero en mí no se luce como quisiera ya que en mi silla todo se ve diferente, y siento una tristeza teñida con un poco envidia.

El problema es cuando algunos dejan de querer lo que tiene el otro y empiezan a envidiar lo que ES el otro. He conocido personas que buscan dañar a los demás a través de los celos, que son incapaces de estar feliz por el otro y, en vez de alegrarse frente al éxito del de al lado, piensan en sí mismos. Llevar la envidia a ese nivel nos pone en el resentimiento.

Pienso que la gran diferencia entre ser envidioso y ser resentido es que el primero envidia algo que sí puede conseguir, mientras el segundo siente que jamás va a conseguir eso que el otro tiene.

Como el dicho: “La envidia mata y envenena”. Puede arrasar con todo pero, por otro lado, puede prender un motor para usar esa energía en ser mejor persona y lograr nuestras metas.

Muchas veces he tenido rabia por lo que no tengo o lo que no soy, pero he aprendido que la envidia viene a recordarnos algo de nosotros mismos, algo que olvidamos y que queremos. Ahí está la importancia de reconocerla a tiempo y transformarla en algo bueno.

Eso intento cada vez que la siento y la RECONOZCO. Me quedo con que es un recordatorio de que algo me está faltando para cumplir mis deseos y seguir luchando por aquello que quiero lograr con mi vida.

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