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Arcadi Espada: “Deberían ir a la hoguera los que dicen que la objetividad no existe"

Arcadi Espada es un inmigrante digital y, al mismo tiempo, todo lo contrario. Tiene 53 años, su primer acercamiento a un computador debe haber sido en su segundo o tercer trabajo y, sin embargo, creó el primer libro digital que no es, según él, “la simple fotocopia de las páginas, o un pdf, que es lo que se suele entender en el mundo hispánico como libro digital”. 

Por:  El Dínamo

Arcadi Espada es un inmigrante digital y, al mismo tiempo, todo lo contrario. Tiene 53 años, su primer acercamiento a un computador debe haber sido en su segundo o tercer trabajo y, sin embargo, creó el primer libro digital que no es, según él, “la simple fotocopia de las páginas, o un pdf, que es lo que se suele entender en el mundo hispánico como libro digital”. 

Espada, profesor de la universidad barcelonesa Pompeu Fabra, también tiene su propio blog y es columnista del diario El Mundo. Entre 2009 y 2010 fue director del medio online Factual, que cerró meses después de su salida. Habiendo participado en todas estas esferas -la academia, la vía independiente, grandes redacciones y un medio online-, Espada cree que los errores del periodismo -chileno, español, universal- se encuentran más facilmente en la primera de esas áreas.

De visita en Chile hasta mañana, y con motivo de presidir el jurado del Premio Periodismo de Excelencia de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, el periodista español se refiere en esta entrevista al lado opuesto de lo que evaluó para ese concurso: a los errores, amenazas y falencias de la profesión.

-Ya suena trillado hablar de la muerte de los diarios de papel. ¿Crees en esa teoría, o la consideras un tanto apocalíptica?
-La cuestión no es saber si el papel va a durar 20 años o cinco. La cuestión es saber si el orden de un periódico -de esa selección, de esa jerarquía de las noticias-, si esa jornada que el periódico vive, seguirá siendo efectivamente el día del que habla. Si todo eso que ha constituido el eje del periodismo durante los últimos 100 años va a ser sustituido por las noticias.
Porque una cosa es el periodismo, y la otra es la información. Naturalmente, el periodismo se nutre de información, pero es algo más que eso. Un determinado orden, una determinada jerarquía, una determinada selección. Bueno: eso hoy está en peligro.

-O quizás está en peligro tal como lo conocemos, simplemente.
-Bueno, a lo mejor el periódico ya es inservible. Tengo mis dudas y lo voy a defender, porque hasta ahora no creo que haya una alternativa. No creo que Facebook, Twitter, Google News o el Huffington Post sean alternativas. O sea, digo que si no sale algo que de verdad lo reemplace…

-Pero esas herramientas cumplen también con uno de los conceptos con los que definías el medio online Factual: el “orden del teletipo” o vertical de las noticias.
-Claro, pero no el orden horizontal, que también tenía Factual. La pregunta es “¿es necesario ese orden?”. A mi juicio, sí, pero no quiero ser dogmático. Al cabo, los que decidirán cómo serán los periódicos del futuro será la gente de tu edad.
A lo mejor es verdad que tenemos que informarnos de las noticias locales a través de los amigos
, y ese orden en el que yo he vivido durante muchos años muy cómodamente, pues ya no funciona. La humanidad no siempre elije los mejores caminos. Si la gente elije cosas que no son buenas, por qué no pueden elegir la desaparición de los periódicos.

-En esa idea está implícito que hacerlo sería un error. ¿Alguna crítica a los diarios impresos?
-Creo que hoy tenemos una gran abundancia de información que hay que posicionar. El problema es que las portadas de los periódicos, como orden del mundo objetivo, han ido perdiendo un poco de crédito. Por lo menos en España.
Porque cuando el periódico donde escribo ha dedicado 400 portadas a hablar sobre una conspiración del 11/M, o cuando El País ha dedicado cientos de portadas a los trajes del presidente autónomo del gobierno regional valenciano que no pagó, al final el periódico no ha sido nacido para reflejar algo
O al contrario: nace para reflejar un mundo que creo que está amenazado, que es el mundo de la objetividad. La portada de un periódico aspiraba a ser un hecho objetivo. Había una importancia o un gesto intelectual en eso.

-Esa idea de la objetividad me llama la atención, porque hay escuelas de Periodismo que plantean desde el principio que la objetividad no existe.
-Eso ha acabado con el Periodismo más que lo digital. Los que tienen que ir a la hoguera no son los geeks. Los que tienen que ir a la hoguera son los profesores que, efectivamente, llegan a la clase, abren la puerta y le dicen a los niños que la objetividad no existe.

-¿Junto a los que dicen que no basta con regirse por la regla de “las seis W”, por ejemplo?
-Claro que no hay que vivir en relación a las seis W, sino a las cinco. Soy un acérrimo defensor de que el por qué (“why”) no es una pregunta periodística. En los mensajes periodísticos buenos, esa W cae como fruta madura cuando las otras cinco están bien hechas. O sea, del cómo, el dónde, el cuándo, el quién y el qué, se deduce lo máximo a lo que podemos aspirar del por qué.

-En una entrevista dijiste que era habitual que en una redacción no se pensara, porque había mejores cosas que hacer, pero que no se pensara en las salas donde se enseña periodismo, era terrible. ¿Ves eso en  la Universidad Pompeu Fabra, donde haces clases?
-Eso es una de las grandes faltas. Llevo 16 años como profesor, y debo decir que tengo algunos colegas que entran a las salas y dicen que, efectivamente, la objetividad no existe. Y si han entrado diciendo que la objetividad no existe, pues ¡qué han hecho!

-¿Cuáles son las consecuencias, a tu parecer, de formar periodistas con esta idea de que la objetividad que no existe?
-Es una idea que sólo puede dar una visión falsa del mundo. La verdad existe. Cuesta encontrarla. Nosotros aspiramos a aproximarnos a ella, pero la verdad existe. Los hechos no tienen versiones, salvo cuando no los vemos bien. Lo que no me puedo imaginar, es que sale un mundo sin objetividad y sin verdad.

-¿Y qué tipo de periodismo es el que resulta de “un mundo sin objetividad y sin verdad”?
-Para mí, inexistente. No será nunca periodismo. Será relato, un mundo falso ligado a los oráculos, a las magias, a las versiones de Estado. Es un mundo sin orden superior, que es el que nos da nuestra percepción de los hechos.

-Entonces, a tu parecer, la falta de objetividad va siempre ligada a la falta de verdad?
-Sí, porque esos son los por qués rápidos. La “fast truth”, como la bauticé en algún momento. Verdad periodística, pero que no es suficiente.

-¿Entonces es eso lo que deberían estar viendo en las aulas los profesores y los alumnos?
-Si no se hace allí, dónde se va a hacer. Dentro de los periódicos no hay tiempo.

-¿Y qué deberían hacer los periodistas en las redacciones, por mientras?
-Bueno, lo que hacemos es lo importante: creo que la responsabilidad de toda mentira es del que la firma. Luego vienen los otros actores, como
los hechos, o tu jefa, o no sé qué. Entonces, primero, hay que ser valiente. Para ser peluquero, no. Ser periodista es ser valiente. No sólo la valentía de ir al campo de batalla, que te maten a balas, no. La valentía moral de complicarte la vida. Con tus jefes, tus fuentes, con el doctor…

-Gajes del oficio.
-Sí. Hay que tener un cierto valor, que consiste en decir “he publicado esto, lo he hecho mal, me he equivocado, es culpa mía”. Luego, el jefe también tiene la culpa. Pero esa estupidez de decir “si tuviera cinco minutos de más… el periodismo va tan rápido, todo hay que hacerlo rápido”… si tuviéramos cinco minutos de más, todo periodista sería un genio.

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