Mundo

Atentado a la embajada de Israel en Argentina: Mossad revela quién fue el conductor suicida y la conexión chilena

La inteligencia israelí elaboró un informe con datos sobre la ejecución del ataque ocurrido en 1992, considerando operaciones de Irán y Hezbollah que incluyeron a nuestro país.

Una placa instalada en homenaje a las víctimas del atentado. EMBAJADA DE ISRAEL EN ARGENTINA
Una placa instalada en homenaje a las víctimas del atentado. EMBAJADA DE ISRAEL EN ARGENTINA

Un informe secreto elaborado por el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel (Mossad) entregó detalles claves sobre la ejecución del ataque perpetrado contra la Embajada de Israel en Argentina, ocurrido el 17 de marzo de 1992, el que dejó a 22 muertos y más de 200 heridos.

El documento, que fue publicado por el medio trasandino Infobae, incluye datos inéditos que ratificarían la responsabilidad política y criminal de Irán y Hezbollah en la explosión con coche bomba que destruyó a la sede diplomática en Buenos Aires.

En primer lugar, se estableció que la infraestructura del ataque terrorista fue creada en Argentina y Brasil a partir de 1988, al igual que lo ocurrido con el atentado de la AMIA en 1994. Además se descartó la participación de ciudadanos argentinos en el operativo previo.

Sobre el conductor suicida que hizo detonar el vehículo que generó la explosión, el informe lo identificó como Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din, un libanés que nació el 3 de enero de 1966. 

De acuerdo a los antecedentes de la inteligencia israelí, el hombre -que al momento del atentado tenía 26 años- habría sido reclutado en Brasil por una persona identificada como Farouk El-Omeiri, que tenía lazos estrechos con Hezbollah. Luego, el joven fue trasladado a Buenos Aires por un miembro de la Yihad Islámica.

En el reporte se detalló el prontuario como la fotografía en exclusiva del suicida, que fue publicada en noviembre de 1992 en el periódico libanés AI-AHD, pero en esa oportunidad se afirmaba que había muerto en la guerra de Serbia.

“El aviso fúnebre invitaba a recordar a un héroe del Islam en el Templo de Nuestra Señora del Floral, en el pueblo Zikak El Blat”, destacó.

Operaciones en Chile y Latinoamérica

Además de los antecedentes directos del atentado, el documento de Mossad describió las distintas operaciones que ejecutaron Irán y Hezbollah en América Latina, incluyendo a países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Panamá, Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay) y Venezuela.

En ese sentido, se consignó un “contrabando de explosivos reglamentarios (para uso militar), mediante el escondite planificado por el departamento de explosivos de la Yihad Islámica en el Líbanos. Los explosivos fueron escondidos en botellas de champú y cajas de chocolate, que fueron introducidas a varios países a mediados de la década de 1990, por ejemplo: Argentina, Chile, Colombia y países de Europa Occidental, y lejano oriente”.

La clave estaría en las acciones ejecutadas por un terrorista llamado Hussein Suleiman Abu-Abbas, quien según el documento habría sido enviado a Chile para “adaptarse, preparar cobertura comercial, colectar inteligencia sobre el país, sus fronteras y blanco”, todo enfocado en el contrabando de explosivos.

Más Noticias

Más Noticias