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Boris Johnson sobrevive a moción de censura y seguirá en el poder en Reino Unido

El primer ministro británico enfrenta una gran oposición al interior de su propio partido, ya que 148 de sus representantes votaron por la salida.

Varios diputados conservadores respaldaron la destitución del primer ministro. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Varios diputados conservadores respaldaron la destitución del primer ministro. AGENCIA UNO/ARCHIVO

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, logró sobrevivir este lunes a una moción de censura que buscaba sacarlo del poder, la que fue respaldada por un grupo importante de diputados de su propio partido, que se volcaron a la oposición.

La autoridad británica fue duramente cuestionada por las fiestas organizadas en dependencias públicas durante 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de COVID-19.

Gran parte de los integrantes del Partido Conservador -al que pertenece Johnson- se rebelaron ante esto y mostraron su respaldo a la puesta en marcha de un voto de confianza, el que de haber sido rechazado hubiese significado la destitución del primer ministro y la elección de un nuevo líder en la interna de la colectividad.

Finalmente el proceso fue votado por los “tories”, quienes le otorgaron a Johnson 211 votos de los 180 necesarios para ganar. Aún así, el liderazgo del gobernante al interior de los conservadores quedó totalmente debilitado, ya que 148 representantes respaldaron su salida.

La debilidad del apoyo al actual primer ministro quedó en evidencia con las comparaciones con su antecesora, Theresa May, que sobrevivió a una moción similar con el respaldo del 63% de los votos. Boris Johnson, en tanto, solo alcanzó el 59%.

En enero de este año, la vicesecretaria permanente de la Oficina del Gabinete, Sue Gray, entregó un informe sobre las fiestas en Downing Street, señalando que el premier incurrió en "fallos de liderazgo y juicio", al tiempo que ha incidido en que el comportamiento del Ejecutivo en torno a las reuniones "es difícil de justificar".

Según Gray, las reuniones tuvieron lugar a lo largo de un período de 20 meses en una época "única en los tiempos recientes en términos de la complejidad y amplitud de las demandas a los servidores públicos y, de hecho, a la ciudadanía en general".

Este hecho generó la indignación de la sociedad británica, considerando el duro confinamiento que se debió realizar por meses debido a la pandemia. A ello se sumó que una de las fiestas se realizó mientras el país y la reina Isabel II estaban de duelo por la muerte del príncipe Felipe de Edimburgo, ocurrida en abril de 2021.

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