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Golpe de Estado en Myanmar: Bachelet denuncia arrestos arbitrarios de líderes políticos

La alta funcionaria de la ONU abordó la situación del país asiático, que está bajo el control de los militares tras el arresto de Aung San Suu Kyi.

Un tanque en medio de una operación militar en Myanmar. Foto: captura de pantalla.
Un tanque en medio de una operación militar en Myanmar. Foto: captura de pantalla.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, abordó la situación de Myanmar, país que está viviendo una profunda crisis política e institucional luego que los militares ejecutaran un golpe de Estado al arrestar a la jefa de Gobierno, Aung San Suu Kyi, primera autoridad del país, y al presidente, Win Myint, junto a otras autoridades civiles.

Durante la mañana del lunes, los uniformados anunciaron que tomarían el poder por al menos un año. Por este tiempo, la nación del sudeste asiático estará en estado de emergencia.

Al respecto, Michelle Bachelet advirtió que durante las últimas horas se registró la “detención arbitraria de decenas de líderes políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas”, alertando de posibles medidas “violentas” por parte las fuerzas de seguridad contra voces disidentes.

En un comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa Myanmar tras “la salida del Gobierno civil” del poder y la detención de altos cargos, Bachelet puntualizó que entre los dirigentes detenidos se encuentran, además, activistas.

“Me alarman las informaciones que apuntan a que al menos 45 personas han sido detenidas, entre ellas diputados electos”, manifestó Bachelet antes de pedir “la inmediata liberación de todos ellos”.

Las acciones militares ocurrieron dos meses después de las elecciones generales que confirmaron a Aung San Suu Kyi en el poder. Los uniformados afirmaron que los comicios fueron fraudulentos, por lo que decidieron tomar el poder hasta la realización de un nuevo proceso electoral.

La líder de la Liga Nacional para la Democracia recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991 por su labor para la recuperación de la democracia en su país. Su legado, eso sí, ha estado bajo la sombra por su negacionismo del genocidio rohinyá, una minoría musulmana que habita Myanmar.

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