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Sergio Castillo, chileno en la ONU, desde Rusia: “Hay descontento en la gente y no es seguro ir al sector fronterizo”

El funcionario internacional relató a EL DÍNAMO cómo se viven en Rusia las primeras horas del ataque a Ucrania.

El chileno Sergio Castillo, tras terminar una misión de la ONU en África y embarcarse en otra, tomó unos días de descanso en Rusia. Desde allá relató la situación, tras las primeras horas del bombardeo.El chileno Sergio Castillo, tras terminar una misión de la ONU en África y embarcarse en otra, tomó unos días de descanso en Rusia. Desde allá relató la situación, tras las primeras horas del bombardeo.
El chileno Sergio Castillo, tras terminar una misión de la ONU en África y embarcarse en otra, tomó unos días de descanso en Rusia. Desde allá relató la situación, tras las primeras horas del bombardeo.

El funcionario chileno de la ONU, Sergio Castillo, tiene una sorprendente experiencia profesional en zonas de conflicto. Trabajó por la ONU, como civil, en Haití, Líbano, Mali, y también en Nicaragua.

En esos lugares, sobrevivió al terremoto en Haití, aunque perdió a su compañera chilena Andrea Loi; salió ileso de dos atentados explosivos en Beirut y de otros dos ataques armados de Al Qaeda en la capital de Mali. 

Ahora, contó a EL DÍNAMO que tras su última misión internacional, tomó unos días de descanso en el oeste de Rusia y ahí lo sorprendieron el inicio de la guerra.

Sergio Castillo llegó a Moscú hace 10 días. Le hubiera gustado ver el Mar Negro, pero ese sector está bajo el riesgo de misiles. 

Hoy se encuentra a 10 horas de distancia de Ucrania. Desde su hotel cuenta que la vida Moscú no se ve particularmente alterada excepto por inusuales medidas de seguridad en las inmediaciones del Kremlin y manifestaciones contra la guerra que son duramente aplacadas.

De hecho, las autoridades rusas amenazaron hoy con reprimir cualquier manifestación “no autorizada” contra la guerra en Ucrania o contra el presidente Vladimir Putin. Según informó un portavoz ruso, quienes participen en concentraciones sobre “la tensa situación en materia de política exterior” se exponen a ser perseguidos judicialmente.

—¿Cómo se ve la situación en Moscú tras el inicio de la guerra?
—Hasta ahora vi que la gente en la calle comenta en contra de la guerra y la política exterior de Putin. Se ven algunas medidas de seguridad tras el bombardeo, aunque pocas, pero esto comenzó hace menos de 24 horas. Es extraño pero la situación en Rusia parece tranquila.

—¿Qué medidas de seguridad ha visto?
— En la zona turística del Kremlin se instalaron barreras de protección desde la estación de metro Okhotny Ryad que llega al Kremlin y a la Duma está cerrada, por disposición de Putin, como medida de resguardo. Mañana hay una manifestación convocada que puede ser multitudinaria en las cercanías. Además hoy habría comenzado la suspensión de algunos vuelos internacionales, y debo confirmar mañana porque tengo vuelo a Bélgica el sábado.

—¿Qué es lo que informan los medios? ¿Hay control de la información?
—Esta mañana la radio informó del bombardeo y entregó la información oficial. También se habló de manifestaciones convocadas contra Putin y la guerra, y que la policía anunció que si no están autorizadas, las disolverá. La gente tiene miedo de Putin

—¿Se observa mayor presencia militar o policial?
—Acá está todo muy tranquilo, como si no pasara nada. Lo inquietante es que hoy cuando me fui a hacer un PCR, el enfermero también me dijo que se estaban cancelando muchos vuelos. Eso y los grupos anti guerra que han anunciado una gran manifestación para mañana. Aparentemente Putin también ha continuado con su agenda habitual. Por ejemplo hoy se reunió con el primer ministro de Pakistán, Imran Khan, en el Kremlin en visita oficial. Yo hoy estuve en la Plaza Roja y estaba igual que antes de los ataques.

—¿Diría que hay descontento en la población o tranquilidad?
—Cómo la guerra lleva menos de 24 horas hay muchas cosas que están por verse. Por ejemplo, acá el precio del petróleo es muy barato, pero la radio ha dicho que se va a disparar. Eso hace presumir que todo va a subir mucho, más las restricciones económicas. Por eso hay mucho descontento en la gente y no es seguro ir al sector fronterizo, uno podría quedar atrapado y está todo nevado. Según lo que se ve en la calle la gente tiene miedo de Putin, y a la gente en general no le agrada, se queja del Gobierno.
 

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