Rafael Garay reconoce estafas pero aclara: “No soy un estafador”

"Yo me iba a tomar, y llamaba a mis amigos, y uno dice, ¿cómo gastaba tanto? Bueno, muy sencillo: si tú eres el tipo que pone las lucas, sales con 10 amigos, y cuesta 50 lucas un trago, y haces una ronda con diez amigos, son 500 lucas".

Garay reconoce estafas pero aclara:
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Rafael Garay sacó la voz desde el anexo cárcel Capitán Yáber, apuntando a su alcoholismo como responsable de las estafas millonarias que protagonizo, pero dejó en claro que “no es un estafador”.

El ingeniero comercial fue entrevistado por El Mercurio, donde declaró que “estafador es el que vive haciendo estafas. Yo me mandé una cagada, que se llama estafa, por lo tanto estafé. Pero no he tenido esa conducta antes ni la voy a tener después. Lo que tengo es un buen plan que debería funcionar bastante bien de cómo voy a devolver un gran porcentaje del dinero que queda por devolver”.

Garay entregó los detalles del supuesto plan con el cual le devolverá los recursos a las personas que estafó, señalando que “con el paso de los meses he ido construyendo un plan que les voy a proponer cuando pueda hablar con los querellantes, que ahora es imposible, un plan bastante decente donde yo creo que va a mejorar todo. Ojo, yo voy a ser condenado porque yo cometí un error. Eso se llama estafa por el Código Penal”.

Junto con ello, reconoció que “soy un adicto. Independiente que lleve ahora 18, 19 meses sin tomar. Pero el adicto aprende a mentir, aprende a ocultar, a proteger sus instancias de consumo. Había muchas veces, por ejemplo, que yo daba una entrevista en vivo, súper exitosa en televisión a media noche, pero yo no me iba para la casa”.

“Yo me iba a tomar, y llamaba a mis amigos, y uno dice, ¿cómo gastaba tanto? Bueno, muy sencillo: si tú eres el tipo que pone las lucas, sales con 10 amigos, y cuesta 50 lucas un trago, y haces una ronda con diez amigos, son 500 lucas”, agregó.

Finalmente, tuvo palabras para sus supuestos tendencias suicidas, apuntando que su último intento fue “el día que se me ocurrió la estupidez, la mentira asquerosa de decir que estaba enfermo (tumor cerebral). Puse en mi Facebook que estaba enfermo y me puse una sobredosis de insulina, que debería haber sido mortal. Me puse 15 ampollas. Con eso supuestamente estaba listo, pero desperté en mi departamento en La Dehesa. Yo estaba muerto ese día, o eso es lo que creía. O eso es lo que quería”. 

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