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José Rodríguez Elizondo analiza el estallido social y asegura que FF.AA. son “una fuerza callada”

Según comenta el académico, a diferencia de la situación actual en Chile "antes existía un mínimo común denominador de patriotismo".

José Rodríguez Elizondo analiza el estallido social y asegura que FF.AA. son “una fuerza callada”
Por 3 de Febrero de 2020

El abogado, columnista, escritor y director del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, José Rodríguez Elizondo, realizó un análisis del estallido social que comenzó el 18 de octubre. A su juicio, el punto más polémico es el actuar de las Fuerzas Armadas, ya que según el académico, “en estos momentos son la clásica fuerza callada de la sociología política”.

Pese a que el abogado pidió un rol más activo de las Fuerzas Armadas, al ser consultado sobre si ve con buenos ojos sacar a efectivos militares a la calle indicó que “esa frase viene de la desesperación o la angustia de los civiles más directamente afectados por el estado de subversión instalado. Refleja un procesamiento simple: la fuerza del Estado está para imponer el orden y, si los carabineros no pueden hacerlo, que salgan los militares. Sin embargo, tras ese razonamiento simple hay un silencio complejo“.

“Se calla que el rol de esos militares en las calles no sería repartir lumazos, sino combatir como si estuvieran frente a un enemigo externo, con una cantidad enorme de víctimas chilenas. Creo que por eso los militares se autocontrolaron al máximo durante los días del Estado de Excepción. Su rol fue, más bien, de disuasión simbólica“, complementó el experto en conversación con El Líbero.

Otro punto que se tocó durante la entrevista fue la denominada “primera línea”. Para el columnista desde lo aritmético “parece claro que 140.000 soldados deben derrotar a todas las primeras líneas del país”, pero en realidad, “políticamente, se ignora cuál sería la estrategia de los dirigentes de los violentistas, se soslaya la cantidad previsible de bajas mortales y se oculta la posición internacional en que quedaría el gobierno. En resumidas cuentas, la situación es tan compleja, que si la gobernabilidad es muy difícil con estallido, quizás sería imposible con combate militar en las calles”.

“Antes existía un mínimo común denominador de patriotismo”

Además de entregar su análisis de la situación actual de nuestro país, José Rodríguez Elizondo habló de las similitudes y diferencias que tiene el fenómeno social con lo ocurrido en Chile tras el golpe de Estado de 1973. Argumentos que son parte de su más reciente libro El día que me mataron.

“Hay muchos paralelos, sobre todo en el clima de tensión y depresión que nos afecta como ciudadanos de a pie. En lo estrictamente político está el descuido de los valores democráticos y la pretensión de que la polarización puede permitir un mejor gobierno de reemplazo. En todo caso, percibo que a muchos, demasiados, interesa más ignorar estos paralelos”, comentó.

Eso sí, para Rodríguez Elizondo existe una clara diferencia entre el panorama actual y el vivido durante dictadura. Según dijo, “antes existía un mínimo común denominador de patriotismo. El Partido Comunista lucía la bandera de Chile en sus grandes actos de masas. A nadie se le ocurría trapear el piso con ella, hacer parodias del himno nacional o vandalizar monumentos”.

“Por eso, si bien hubo atentados terroristas –torres de alta tensión, por ejemplo-, ninguno tuvo por objetivo destruir sitios urbanos, incendiar iglesias y edificios o saquear supermercados. Como excepción minoritaria, recuerdo que el MIR asaltaba bancos en la época de Frei Montalva, con el rótulo de expropiaciones”, dijo.

Finalmente, llamó al Gobierno de Sebastián Piñera a mostrar “una mejor conceptualización política y una dosis de carisma en la medida de lo posible”.

“De los políticos profesionales espero que estudien sin anteojeras ni asesores lo que sucedió en 1973, que actúen con patriotismo, que observen los efectos del repudio a sus colegas en otros países y que dejen de lado sus juegos de poder. En estos momentos de democracia debilitada, son jueguitos de alto riesgo para Chile y para ellos mismos”, concluyó.

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