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Las dificultades que han enfrentado distintos países para racionar el uso del agua

Medidas como las que se podrían aplicar el próximo verano en la Región Metropolitana ya se han usado en países como Sudáfrica y Venezuela, con distintos resultados.

Las dificultades que han enfrentado distintos países para racionar el uso del agua
Por 4 de Febrero de 2020

Hace un poco más de una semana, el superintendente de Servicios Sanitarios (s), Jorge Rivas, encendió las alarmas en la capital tras confirmar que el embalse El Yeso -principal fuente de agua en la Región Metropolitana- está funcionando al 28% de su capacidad debido a la sequía, lo que podría derivar en la necesidad de racionar el suministro durante el verano de 2021.

Fenómenos similares han afectado a países como Sudáfrica y Venezuela, además de la propia experiencia chilena en el año 1968, lo que llevó a implementar planes de racionamiento en el consumo de agua en periodos de sequía.

La emergencia por la sequía en la Ciudad del Cabo en Sudáfrica comenzó en 2015, y llevó a sus autoridades a implementar el plan “Día Cero”. En marzo del 2018 lograron reducir el consumo diario de agua, lo que con la llegada de las lluvias permitió que el nivel de sus embalses llegaran al 43% de la capacidad total.

Sin embargo, las restricciones permanecerán hasta que los niveles de almacenamiento lleguen al 85% de la capacidad total. Ya van en un 65%.

Sobre este problema, la coordinadora de Greenpeace Chile, Estefanía González, explicó a EL DÍNAMO que lo más complicado es que las autoridades nacionales aún no han precisado “cómo se está pensando realizar esta racionamiento”, como ocurrió en Sudáfrica.

Según contó, en ciudades como El Cabo “se puso un límite de utilización de agua al día, se les dijo que sólo pueden ocupar 50 litros de agua a la semana. Cada habitante ha tenido que implementar estrategias distintas para ver cómo usar la misma cantidad de acuerdo a sus necesidades”.

Pese a ello, estas medidas no son necesariamente aplicables a nuestro país, donde se requerirían alternativas aún más drásticas.

Según González, “es totalmente diferente el uso de agua en zonas rurales y en urbanas, porque en el caso de las rurales (como gran parte de El Cabo) este recurso es también usado para la agricultura de subsistencia”.

“Campañas como la ‘dúchate en tres minutos’, o la de no lavar los vehículos lanzando agua directamente y optimizar el agua de riego en los jardines, son políticas importantes. Pero el caso de Chile es particular, por lo que la solución se debería ajustar a nuestra realidad, donde más del 70% del agua se ocupa para fines productivos y va para la industria forestal y de agricultura”, complementó.

Otros ejemplos de racionamiento

Los buenos resultados del racionamiento en Ciudad del Cabo, sin embargo, no se han dado en todos lugares cuando se han aplicado medidas similares.

En la capital venezolana de Caracas, por ejemplo, también se implementó el uso de 50 litros de agua a la semana entre los años 2016 y 2017.

Sin embargo, hasta la actualidad el racionamiento continúa por varias razones. Lo primero es que existe una menor captación de agua en Caracas, donde hace dos décadas se generaban 20 mil litros por segundo y hoy sólo 14 mil. Se suma también la falta de mantenimiento del sistema hídrico, condición que se vio incrementada con los cortes de luz en 2019, que terminaron por dañar la infraestructura de bombeo y transporte de agua.

De hecho, el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos efectuó una encuesta a los ciudadanos en septiembre del 2019. Según la medición, apenas un 23% afirmó “recibir agua potable siempre”, mientras que un 17% “dos veces por semana” y un 11% “nunca”, por lo que deben satisfacer su necesidad con agua en malas condiciones o derechamente estancada.

En Chile, por otra parte, entre 1968 y 1969 ocurrió un fenómeno denominado “la gran sequía”, donde se vieron afectadas las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble y del Biobío. Eso sí, en aquella oportunidad el racionamiento no fue del agua, sino que de energía eléctrica, pues, la escasez hídrica trajo una baja en la producción de energía.

Por ello, la representante de Greenpeace llamó al Gobierno chileno a que “respondan con políticas públicas serias”.

“La sequía y escasez hídrica no se va a solucionar sólo con el racionamiento de agua para el consumo de las personas, aún cuando, todos los chilenos dejáramos de consumir agua por un año completo. Hoy se necesita asegurar el acceso al agua como un derecho humano y modificar nuestro Código de Aguas”, concluyó la especialista en temas medioambientales.

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