Nacional

José Miguel Insulza responde a críticas por ausencia en acusación a Guevara: “Muchos de los nuestros aún celebran a los violentos”

El senador envió una carta al PS, en donde afirma que el permiso que solicitó para ausentarse era “constitucional”. “No podemos generar unidad en la oposición ni adhesión en la ciudadanía con acusaciones”, dijo.

Por , 11 de Febrero de 2020

El senador José Miguel Insulza envió una carta al Partido Socialista para responder a las críticas generadas desde su propia colectividad por su ausencia en la sesión que revisó la acusación constitucional en contra del intendente de la Región Metropolitana, Felipe Guevara.

En el texto, que recoge varios puntos, el legislador por la Región de Arica y Parinacota afirmó que el libelo -que se terminó rechazado por falta de votos- “pudo haberse debatido en la Sala del Senado el viernes 30 de enero. La ausencia de varios senadores ese día llevó a una decisión de la Mesa del Senado de fijar esas sesiones para el 3 y 4 de febrero. Cuando ello ocurrió yo tenía ya organizado un viaje fuera de Chile, suponiendo que el Senado estaría en receso, para esos mismos días”.

Insulza asegura que solicitó un permiso constitucional para ausentarse, que lo excluye para efectos de quórum. “Era una actividad habitual mía, para fortalecer relaciones adquiridas durante cuatro décadas de actividad profesional y mantenerme al tanto de la realidad de nuestra región”, afirmó, apuntando a que el viaje lo realizó con sus propios recursos.

“Rechazo con fuerza que esta actividad previamente programada y avisada, haya sido como se ha dicho, una forma de ‘evadir responsabilidades’. Tomé una opción que es legítima y comúnmente usada y respondo de ella, profesional y políticamente”, dijo.

Sobre el recurso en contra de Guevara, el senador expresó que “no podemos generar unidad en la oposición ni adhesión en la ciudadanía a través de sucesivas acusaciones constitucionales. Con esta herramienta se intenta apelar a la emocionalidad y la emotividad, ante una evidente pérdida del norte político. Esta apelación a la emocionalidad genera una falsa dicotomía: si se aprueba se está por los DDHH, si se rechaza se está en contra de los DD.HH”.

Por su relación con el PS, el ex secretario general de la OEA manifestó que “yo no he tenido diferencias con mi partido ni mi bancada en relación con los temas principales de la movilización social que el país vive desde hace cuatro meses. Un simple examen de mi actuación en el Senado muestra plena consistencia con las posiciones partidarias en lo económico, lo social y lo político-constitucional”.

Aún así, el parlamentario cuestionó a cierto sector de la colectividad por la forma en la que han enfrentado el estallido social, especialmente por los temas de violencia y orden público.

“La violencia no es portadora de ningún cambio político o social con valor democrático. Solo puede favorecer a quienes se sienten cómodos con la política del terror y la mano dura (…) Sin embargo, muchos de los nuestros aún celebran a los violentos o al menos son benévolos con ellos”, expresó.

Tras esto, el ex ministro del Interior aseveró que “si muchos actúan bajo amenaza de funas o injurias; si los hacemos bailar a la fuerza, aunque no quieran hacerlo; si se vuelven ‘traidores’ y ‘vendidos’ cada vez que no están de acuerdo; no hemos ganado nada para una democracia que no es compatible con el temor”.